lunes, 15 de agosto de 2022

Celia institutriz en Amétrica o literatura de exilio.

 La literatura de exilio de Elena Fortún

Tras la guerra civil, Encarnación Aragoneses ( Elena Fortún) se exilió en Argentina y estuvo en la ciudad  de Buenos Aires nueve años bastantes intensos de trabajo. Primero comenzó colaborando en alguna revista argentina, después consiguió un trabajo de oficina en el registro civil, donde estuvo hasta 1945, pues encontró otro puesto mucho más interesante para ella en la biblioteca municipal de Buenos Aires, donde se encargaba del catálogo y contaba cuentos a los niños.


Encarna en Argentina


Todo esto, está  explicado con mayor detalle en la entrada llamada Exilio a la Argentina. Así que, a continuación, vamos a dar paso a una novela que escribe en 1944, en la que  va a contar parte de su vida y experiencia en su exilio argentino. Celia institutriz en América es el título de esta obra , que escribe justo después de terminar  Celia, en la revolución donde nos narra las peripecias y atrocidades de una sociedad enloquecida que actúa sin sentido común alguno, donde todos se matan entre ellos por una ideología u otra.




Esta novela, contada en primera persona por una  joven Celia de casi veinte años, nos narra sus vivencias y las de su familia durante el exilio en Argentina. Su padre necesita encontrar un trabajo para sustentar la economía familiar, pero no es suficiente y Celia consigue trabajo como institutriz. Primero trabaja como institutriz en casa de un doctor, de unos cuarenta años, culto, educado y amable. Este doctor tiene dos sobrinas pequeñas : Yunga y Beba, las niñas que Celia ha de cuidar durante su estancia.  Tras un fatal incidente, Celia cambia de destino y de familia, en esa ocasión ha de cuidar a Walter, un niño muy sensible de unos seis años de edad. 

Celia institutriz en América , está considerada una novela rosa, pues uno de los elementos de este libro es la historia de amor entre Celia y otros personajes de la novela. Dividida en dos partes, la primera se centra en la llegada de la familia Gálvez y las dificultades a las que se tienen que enfrentar como: encontrar un trabajo en un país nuevo, donde ellos son exiliados y adaptarse a una nueva forma de vida y cultura. La segunda parte se centra , sobre todo, en la evolución del personaje de celia como institutriz mediante el cuidado de Walter, su adaptación a un nuevo entorno y el reencuentro con un amor del pasado.

Lo interesante de esta novela, más que la historia en sí, desde mi punto de vista, es ver cómo la autora plasma algunas de sus experiencias durante su estancia en Buenos Aire, sus pensamientos y reflexiones, donde a través del personaje de Celia, nos cuenta lo complicado y doloroso que es para ella intentar encontrar un trabajo parecido al que solía hacer en España como por ejemplo: colaborar en revistas infantiles. Y lo dice así:

¡Es tan grande el mar que separa Europa de América para un nombre tan chiquito como el mío! Un nombre sin apellido. ¡Celia!

También yo me había imaginado ser un personaje importante...

Elena Fortún, llega a la triste conclusión de que en Argentina va a fracasar como escritora, pues no le reconocen su trabajo y tampoco parece interesar a ninguna editorial.

Celia, ya es una joven que ha trabajado como escritora en España, colaborando en revistas donde escribía cuentos para niños, como su creadora, pero le ocurre igual que a su autora, que nadie reconoce su labor y acepta resignada el trabajo de institutriz. 

Celia, ¿te acuerdas? Tú siempre viviendo en un mundo imaginario; ahora no hay sino empujar un poquito esa realidad para hacer de ella una extraordinaria aventura (...) Un poco de imaginación, un poco de miedo, y volveré a ser feliz como antes.


 Durante su experiencia como institutriz, Celia tendrá en cuenta a la hora de trabajar con los niños, los valores institucionistas ( de la Institución Libre de Enseñanza) que a Elena Fortún le gustaban tanto. Ese respeto al niño, a su manera de ser, a su personalidad, a dejarle equivocarse, a permitirles ser ellos mismos, a ser más libres y autónomos frente a una sociedad que penaliza todo lo que hace, dice y piensa una criatura.

Tras una temporada cuidando a las revoltosas Yunga y Beba, consigue un puesto de institutriz en Salta, una ciudad muy alejada de Buenos Aires. Tuvo que recorrer una aventura hasta llegar a la casa de unos señores ingleses, padres de un niño llamado  Walter, de seis años. Un niño muy sensible que Celia lo define como una "criatura deliciosa". Ella se ve muy reflejada en ese niño, cuando ella tenia su misma edad, e igual de incomprendida por los adultos.

¿Cuándo aprenderán, al final, los mayores a tratar a las criaturas? Viven los pequeños entre los adultos, participan de sus alegrías y sus inquietudes, se les habla como si fueran hombres, se les dan lecciones de honradez y dignidad (...) y un buen día se les inflige la pena más degradante.

Conozco bien esa necesidad de evadirse que acomete a algunos niños...Estas criaturas que crecen solas bajo la mirada alerta de los padres, asfixiados por su cariño absorbente, que tiende a anularlos, que ni llorar les deja. (...)¡El placer de llorar por nada! Y ese escudriñar en los pensamientos, ese exigir que el hijo sea siempre igual a la imagen que ellos se han forjado de él y que tal vez no es permanente.(...)¿Cómo explicar que todos podemos hacerlo todo y , sobre todo, pensarlo todo en algunos instantes?(...) ¡Cómo me reconozco en el alma ingenua de este niño!


Además, deja claro, una vez más, sus dotes de maestra y cuentista a la hora de contar cuentos,  recordar canciones e  inventar historias con el fin de enseñar a las niñas a resolver problemas matemáticos y acontecimientos históricos.

Continúo el cuento, que poco a poco se va apoderando de mí, como me ocurre siempre, y acabo contándolo para mi propio placer, tan embelesada, que no me doy cuenta desde cuándo están las niñas delante escuchando sin pestañear.


Luego recuerdo canciones de la infancia:

Una tarde fresquita de mayo 

cogí mi caballo,

me fui a pasear

por la senda donde mi...


Walter me mira silencioso, como si hubiera descubierto en mí un ser nuevo y divino.

...


Otro rasgo fundamental de la novela es la muerte definitiva de la mujer moderna que representaba Celia, en sus primeros libros que, aunque fuese una niña por aquel entonces, ya dejaba entrever la autora que Celia, sería en su adultez una mujer independiente y no una mujer convencional como finalmente acaba el personaje, cuando Celia decide casarse con Jorge en Celia se casa. 



Elena Fortún lo que hace con su personaje es hacer desaparecer a la mujer moderna y emancipada del patriarcado que habría sido si no llega a suceder lo que sucedió después del retroceso de las mujeres en cuanto a derechos, tras la II guerra mundial y la guerra civil española. Además, como su creadora acepta resignada al matrimonio como si no tuviera otra alternativa mejor.

Jorge Miranda, el joven que conoció durante una temporada en Santander justo después de morir su madre ( Celia, madrecita), aparece prácticamente de la nada en Buenos Aires para buscar a Celia con la intención de pedirle matrimonio.

Jorge: "Quiero vivir o morir con ella, con la más bonita, la más buena y la más abnegada de las mujeres..."

Jorge se siente atraído por Celia precisamente por verla como una mujer de la época: una mujer abnegada y sumisa, cosa que Celia realmente no es así.

Celia, a sabiendas de esto, está un poco asombrada por la noticia y un poco molesta con su padre por lo ocurrido. Ella que siempre dio a entender que iba a ser una mujer independiente y nada convencional, esa "chica rara" representante de la mujer moderna de los primeros años de la II república española, tiene claro que no quiere casarse. Y así lo deja claro por carta, una carta que al final no se decide a enviarla a su padre.

" Yo no pienso casarme nunca. ¿ Qué sabes tú los planes que yo tengo?"

El último capítulo titulado "La misma melodía" surge lo esperadamente inesperado. Celia deja entrever que está muy a gusto soltera. Y piensa para sus adentros:

¡Se va Jorge! ¡Se va! Bueno. Creo que no me importa...Me quedaré soltera con papá y mis hermanos...Cuando sea vieja diré: " Tuve mala suerte. Tres me quisieron, como en los cuentos. El primero era un canalla. El segundo murió. El tercero no me quiso bastante para saltar sobre la calumnia"

En una conversación que tiene con su padre llega a tener a  la siguiente conclusión:

-¡Papá de mi alma! Tienes hija para rato. He decidido no casarme. Dedicarme a ti y a las niñas. Te juro papá, que si ahora viniera Jorge ,arrepentido, le mandaría a paseo.

-¡Y harías bien, hija mía; harías bien!

En el epistolario De corazón y alma que recoge las cartas de Fortún y Laforet, hay un fragmento en el que Elena Fortún le escribe a su amiga:

Un día vi que mi vida era como una pieza musical con tres o cuatro melodías que se repetían siempre. Los compases que unían esas melodías eran como hilvanes unas veces de un color y otras de otro, y ahí estaba la variación verdadera, pues las melodías eran siempre iguales. Esto es muy largo de explicar, pero ya, apenas empieza la primera nota de una de ellas, cuando ya la reconozco y sé de qué se trata. 

La conexión que hay entre el nombre del título de ese capítulo y este fragmento de carta, no es pura coincidencia, es puramente autobiográfico.



El final de la novela deja un final abierto y dudoso, pero teniendo en cuenta que el siguiente volumen de la serie de Celia, se titula: Celia se casa, ya nos podemos hacer una idea de cuál era el destino de la mayoría de las mujeres de aquella época.


Elena Fortún estuvo pasando por una mala racha cuando escribía Celia institutriz en América, al parecer padecía grafofobia y le costaba una barbaridad enfrentarse a la página en blanco. Por la mitad de la novela, ya no sabía cómo continuarla, y eso, desde mi más humilde opinión, se nota en algunos capítulos, que se me han hecho un poco aburridos. En cambio, considero que es una novela interesante desde el punto de vista biográfico, pues muchos de las personajes y situaciones que aparecen en él son personas y momentos que la propia autora vivió y conoció. Por otro lado,  hay otras que  no, como por ejemplo los amoríos de  Celia. A pesar de esa mala temporada de Fortún, salió la novela a flote, y además escribió otras dos más: El cuaderno de Celia  y El arte de contar cuentos a los niños.







Para mí, esta novela ( Celia institutriz) deja claro las nefastas consecuencias a las que se tuvieron que enfrentar cientos de exiliados, que como Fortún y otras muchas mujeres de su tiempo tuvieron que experimentar la amarga realidad de la desaparición de su figura como escritoras para ser mujeres exiliadas y prácticamente olvidadas. Y todo esto motivado por la dictadura franquista, por supuesto. Así que, no nos olvidemos de ellas.


Referencias bibliográficas:

Fortún, E (1944) Celia institutriz en América. Renacimiento

Fortún, E (1947) El cuaderno de Celia. Renacimiento

Fortún, E (1947) El arte de contar cuentos a los niños. Renacimiento

Fortún, E (1950) Celia se casa. Renacimiento

Fortún,E., & Laforet,C (2017) De corazón y alma. Cuadernos de obra fundamental. Santander.

Biblioteca de la Real Academia Española


viernes, 12 de agosto de 2022

Celia, madrecita o los sueños rotos de una niña.

   Celia crece a la fuerza                                 

 La primera novela de Celia llamada Celia, lo que dice, sale en 1929, y a continuación, tras el éxito inmediato, continúa la serie de esta niña con Celia, en el colegio ; Celia, novelista; Celia en el mundo, y  por último, Celia y sus amigos ( 1935). Elena Fortún, siguió publicando libros, pero ahora los protagonistas eran otros como Cuchifritín, el hermano pequeño de Celia, y Matonkikí, la prima de los Gálvez, una niña bizca, que cecea e insufrible de lo traviesa que es. Pero no puedo hablar mucho de estos libros , porque a día de hoy no los he leído .Tras el estallido de la guerra civil, Elena Fortún siguió en España trabajando como periodista y colaborando en una revista republicana llamada Crónica, en la que narraba las situaciones tan precarias de algunos trabajadores, las situaciones de desesperación de algunas familias humildes, y el buen trabajo de las llamadas Casas de los niños, guarderías que acogían a los niños de familias muy pobres para darles de comer, asearles y darles mucho cariño.  Además de su ejemplar labor como periodista durante los años más convulsos de nuestro país, Fortún, continuó escribiendo la vida de la familia Gálvez de Montalbán. En 1939, antes de huir a Francia donde cogería un barco junto a su marido, Eusebio de Gorbea , entregaría a su editor Manuel Aguilar el título de Celia, madrecita.



En el prólogo, Elena Fortún, a través de Celia, escribe:

En el otoño murió mamá, al mismo tiempo que nacía María Fuencisla, y en los últimos días de noviembre, cuando yo aún estudiaba llorando por las noches, recibí una carta del abuelo.

En esa carta, su abuelo, que vive en Segovia, le pide que deje los estudios por un tiempo porque la necesitan para criar a sus dos hermanas pequeñas.

Lloré sobre mis catorce años, que habían sido felices hasta la muerte de mi madre, mis tres cursos de bachillerato, que consideraba perdidos, y los pájaros de mi cabeza, que aleteaban moribundos...


...


Hace años, cuando yo era pequeñita, me habría asomado al  balcón decidida a ver en cada transeúnte un tiburón o una ballena...Me reí pensándolo...¡Qué novelera había sido!...La verdad es que ahora no lo era menos...También me gustaba salirme un poco de la vida real para inventarme otra más a mi gusto...

Sí, sí; estábamos corriendo un temporal; pero si yo perdía la serenidad, ¿Qué iba a ser de la tripulación?

Celia, una niña libresca y novelera, siempre se había salido un poquito de la realidad para ser más feliz, pero tras lo sucedido no le queda otra que asumir el papel tan importante que le han otorgado y lo realiza con creces. El padre, abatido por la muerte de su mujer, y la orfandad de sus hijos, está pasando por un mal momento para la economía familiar, por lo que tiene que partir para alimentar a la familia, mientras Celia, su hija mayor, se queda en casa administrando el dinero, ayudando a Valeriana con el cuidado del hogar,  criando a sus hermanas, y perdiendo la juventud que esperaba.

-Cada uno hemos  de sacrificarnos en la medida de nuestra fuerza... ¿Qué sacrificio hemos de pedirle a tus hermanas? Para ellas , todo cuanto hagamos es poco. Tú y yo únicamente hemos de llevar la carga ¡Y bien que me duele que tú la lleves! 

Tuve que consolar a papá  y asegurarle que estaba contenta, que era feliz cuidando de él  y de las niñas, que no cambiaría mi vida por la de ninguna chica de mi edad...Y además, ¡era verdad esto!


Como dice la investigadora de Elena Fortún, Nuria Capdevila Argüelles, la novela de Celia, madrecita será el comienzo del fin de la mujer moderna, de esa "chica rara" que representa la modernidad de aquellas mujeres que desean ser independientes y emanciparse de la vida doméstica, y tener una profesión remunerada que les haga sentirse realizadas. Celia ya es una jovencita que  como su creadora, publicaba cuentos en las revistas para los niños y está estudiando el bachillerato. Uno de sus sueños es llegar a ser bibliotecaria, pero no podrá llegar a realizarse. Uno de los motivos: la muerte de su madre tras dar a luz a María Fuencisla ( Mila), la cuarta y última hermana de la familia. Tras la muerte de Pilar de Montalbán, a Celia no le queda otra que hacerse cargo de sus hermanas pequeñas, pues el padre tiene problemas económicos, tiene que trabajar, y en esa época eran las mujeres las que llevaban la casa. 

En esta novela, ya no nos muestra Elena Fortún a una niña pícara y aventurera como lo fue en sus primeras novelas, en la que Celia, es una niña de siete años y vive su infancia en el apogeo de la II República. En esta novela nos quiere mostrar otra realidad social, la de los tiempos anteriores al estallido de la guerra civil, pues en más de una ocasión se hace referencia a la efervescencia y la tensión de aquellos tiempos, y el contraste entre la vida burguesa en la capital de antes y la vida humilde en el pueblo de Segovia. Tras la publicación de Celia, madrecita la saga continuará con Celia, en la revolución.


-Valeriana hace muchas cosas que tú no deberías hacer nunca, como gruñir  y rezongar cuando está enfadada, dar portazos, pegarse con las mujeres en la plaza...¡Pobre! Ha trabajado toda su vida, no ha tenido un papá y una mamá que la educaran y la enseñaran lo que os han enseñado los vuestros. Es la víctima de una terrible injusticia social.

Esta bonita reflexión que tiene el abuelo de Celia con sus nietas, acerca del comportamiento de  Valeriana,  la criada de la familia, una mujer de origen muy humilde que no ha tenido la oportunidad  y la gran suerte de haber recibido una educación  en la escuela, ni una familia que se hiciera cargo de ella, nos hace pensar en lo que era para la autora la educación y la importancia de esta en el desarrollo integral de una persona. Elena Fortún, llegó tarde a los estudios, pero supo sacarle provecho. También esta reflexión, nos ayuda a comprender a los demás y a no juzgarlos por sus actos, porque posiblemente hay mucho detrás de una mala conducta, un mal gesto y una inadecuada actitud.

...

-Lo que cuentan los libros es para todos, para los ricos y para los pobres, y aún más para los pobres, porque tienen que aprender a ganarse la vida. Petruca comprendía, porque yo le expliqué muy largamente que todas aquellas faenas de la huerta que ella sabía estaban escritas en los libros con todo detalle. Todo está en los libros...En los libros se enseña todo, en las escuelas, en los institutos, en las Universidades...

Petruca me escuchaba. Luego dijo reflexiva:

-Pues si todu eso es verdad, y todu se aprende en los libros y en las escuelas, ¿por qué no nos enseñan a los pobres para que lo hagamos todu bien? ¡Tanto aprender, tanto aprender los ricos, que p´al caso nunca van a hacer nada! ya dice bien el mi padre, que en este mundo todo anda de mala manera...

Y no supe que contestar a Petruca.

En esta otra conversación que tiene Celia con Petruca,  otra niña de condición social más humilde, nos muestra la importancia que tiene para ella los libros y la educación de todas las personas independientemente de su origen.  Es muy triste saber que en aquellos años todavía había muchas personas analfabetas que por su condición social no tenían la oportunidad de acceder  a la escuela, ni al descubrimiento de las maravillas que guardan  los libros,  porque tenían que trabajar para ayudar a la economía familiar. 

Elena Fortún durante los años 1930 y 1931 trabajó como periodista colaborando en Gente Menuda donde realizó una sección con entrevistas varias que hizo a niños y niñas de Madrid. Estas entrevistas se publicaron con el fin de dar a conocer a  otros niños y mayores  otra realidad que era muy diferente a la de ellos. Y que a día de hoy se han publicado en formato libro llamado Lo que cuentan los niños.

 


La novela al acabar da comienzo al estallido de la guerra haciendo referencia a los saludos de unos trabajadores  que reciben Celia y su familia desde la ventanilla del tren y la última conversación que tiene Celia con su padre y su abuelo, en la que dice como última frase que se le ha apretado en corazón sin saber por qué.


                                              


Apenas había alguno, que al sentir el tren, no se incorporara de su trabajo con el puño levantado...Cerca de una  estación, un grupo de hombres extendió de pronto la mano, como si quisiera saber si llovía...

-¿Por qué hacen eso, papá?
-Saludan..., cada uno según su ideología o según la de otros. Están los ánimos a toda presión, como una caldera próxima a estallar.

...


-¿Qué día es mañana?

-Es dieciocho de julio...

Y el corazón se me apretó sin saber por qué...



Es una novela muy triste, por todo lo que esconde detrás de una historia en la que la hermana mayor tiene que hacer de madre de sus hermanas, pero a la vez , muy interesante para entender mejor el contexto histórico de aquella época no tan lejana a la nuestra y con un trasfondo de denuncia social  que solo Fortún supo hacer con tanto ingenio.






Referencias bibliográficas:

Fortún, E. ( 1939) Celia madrecita. Renacimiento.
Fortún, E.(1987) Celia en la revolución. Renacimiento.
Fortún, E.(2019)Lo que cuentan los niños.  Entrevistas a niños trabajadores (1930-1931)Renacimiento.









miércoles, 10 de agosto de 2022

De corazón y alma.

 Cartas de Carmen Laforet y Elena Fortún

Adoro los epistolarios. Son libros muy especiales donde podemos descubrir mucho más allá de la persona que  escribe y de quien  recibe las cartas, y también descubrimos cómo era la vida de estas personas y de su época. Actualmente y, por desgracia, no se hace uso de este medio tan habitual en tiempos pasados para comunicarse. Lo más habitual son los mensajes vía Whatsapp, o como mucho, los  e-mails que, tienen sus ventajas como por ejemplo: la inmediatez a la que estamos acostumbrados siendo hijos de la era digital, pues lo queremos todo rápido, aquí y ahora. En cambio, se pierde el tiempo de espera , la emoción de recibir la correspondencia en un par de días o semanas, y el cariño con el que se prepara una carta bonita, bien redactada con un buen bolígrafo de tinta negra, o con ayuda de  una máquina Olivetti de mecanografía.

También adoro los epistolarios si son de personalidades que me interesan, como es el caso de la escritora Elena Fortún, a quien dedico gran parte del blog. Sus cartas, me ha descubierto a una mujer muy especial a la que me habría gustado conocer en persona. Y me lamento muchas veces, porque la señora de la que tanto me gusta hablar, falleció hace setenta años, y yo tengo veintitrés años escasos.

Veintitrés años tenía también Carmen Laforet, la escritora y autora de la novela Nada, cuando ganó el premio Nadal en el año  1944 por esa misma novela. Una mujer, también muy interesante, a la que tampoco puedo conocer a día de hoy en persona.


 

                                                             Nada, de Carmen Laforet

Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie.

Era la primera vez que viajaba sola, pero no estaba asustada; por el contrario, me parecía una aventura agradable y excitante aquella profunda libertad de la noche.


Así empieza la novela ganadora del premio Nadal ( 1944) que tanto entusiasmó al público de España y a Elena Fortún, que por aquel entonces vivía en Buenos Aires y cayó en sus manos el libro gracias a su amigo y editor de sus libros Manuel Aguilar, que se lo envió desde España.


 

                                                         Retrato de Carmen Laforet


Carmen Laforet, ávida lectora desde su infancia, leía autores como Dostoievski, Baroja, Galdós y cómo no, a nuestra querida Elena Fortún, (Teruel, 2020) nació el 6 de septiembre de 1921 en Barcelona, aunque pasó gran parte de su infancia en Las Palmas de Gran Canaria. Huérfana de madre desde muy joven, clara influencia posterior en sus obras literarias y en sus relaciones personales con otras mujeres como es el caso de Elena Fortún o la deportista Lilí Álvarez ( con la que se dice que tuvo una relación), vuelve a su ciudad natal a estudiar  Filosofía y Letras en la universidad. Allí, como Andrea, la protagonista de Nada, se va a instalar en casa de unos parientes en la calle Aribau de Barcelona. Allí vivirá con una familia desestructurada y en parte destrozada por la guerra civil, y en un ambiente gris y hostil de posguerra. Y a pesar de que hay  algunas coincidencias de la vida de Laforet y la novela, la autora en numerosas entrevistas que le hicieron, asegura que su novela no es autobiográfica.


Elena Fortún por aquél entonces, vivía en el exilio junto a su marido, Eusebio de Gorbea, en Buenos Aires, y trabajaba como auxiliar de biblioteca en la Biblioteca Municipal de Buenos Aires. Esta mujer, ávida lectora, como Carmen Laforet lo fue, recibió por carta la novela de esta joven autora, y quedó fascinada tras su lectura. 

Buenos Aires, 1 de febrero de 1947

Y antes de terminar quiero decirle algo de su letra. Usted es un genio. Su letra lo dice. 


Barcelona, 10 de febrero 1951

No me contento para ti con menos que el Nobel. Ya no estaré en este mundo cuando eso llegue, pero acuérdate de lo que te dije. Escribe, escribe y que te traduzcan, que lo harán, porque tu literatura es universal.


Lo más bonito de todo esto es que, a raíz de ese momento, estas dos mujeres separadas por el océano Atlántico y por una gran diferencia de edad, enlazaron una amistad epistolar preciosa. Años después, tras la llegada de Elena Fortún a España, se verán cara a cara en varias ocasiones.


Barcelona, 10 de febrero 1951

Lástima que yo no sea más joven o que tú no seas más vieja. Hacer el mismo camino al mismo tiempo habría sido una buena cosa.(...) No me compadezcas porque no teniendo una Carmen Laforet de sesenta años, prefiero la soledad que está acabando por hacérseme muy querida.



                                                 

       Elena Fortún


 De corazón y alma, es el epistolario que recoge parte de las cartas que se enviaron Elena Fortún y Carmen Laforet desde 1947 hasta enero del año 1952, año en el que fallece Encarnación Aragoneses Urquijo ( Elena Fortún ) tras padecer un cáncer de pulmón mal diagnosticado y ocultado hasta el final. El epistolario,  que comienza con una carta  de Fortún a Laforet emocionadísima  tras saberse considerada para una joven escritora ganadora de un Nadal como su maestra y  responsable de sus comienzos en la literatura. Son cartas preciosas, con un estilo literario fresco y bello, lleno de reflexiones y confidencias entre dos mujeres escritoras, amigas que se adoran a pesar de la gran diferencia de edad y vital. Carmen Laforet está casada y tiene niños pequeños, Elena Fortún, ya ha pasado por todo eso, su hijo, ya es un hombre y vive muy lejos de ella. Su marido ha fallecido. 


 

De corazón y alma ( 2017)


En cambio, hay algo que las une, la literatura y el posible lesbianismo de ambas. Pues ya sabemos que Elena Fortún fue lesbiana, así lo ha dejado claro en varios escritos mediante cartas dirigidas a Matilde Ras, también lesbiana, y dos de sus novelas inéditas (Oculto sendero y El pensionado de Santa Casilda). Y en el caso de Carmen Laforet, hay también rumores de  una  posible atracción sáfica hacia mujeres como Lilí Álvarez, mujer deportista, abiertamente lesbiana. Además, Andrea, la protagonista de Nada, se  siente atraída  hacia su amiga Ena y su cuñada Gloria.


Buenos Aires, 1 de febrero de 1947

"Verdaderamente la quiero y me quedo asombrada de ello. Su divina humildad diciendo que aprendió a escribir de mí...me conmueve hasta los huesos."       

La admiración que siente Carmen Laforet por Elena Fortún es conmovedora, y ella, siente un cariño profundo ( casi de madre)  hacia esta joven novelista , le da algunos consejos y le anima a seguir escribiendo. Carmen Laforet se sentía muy insegura y creía que ya no volvería a escribir una palabra más tras el éxito de Nada y su reciente vida de casada y madre de familia.

De Carmen Laforet a Fortún: ( no está fechada la carta, pero se intuye que es entre 1949 y 1950)

Es muy hermoso que haya personas así, como tú, en el mundo...y que uno tenga idea de cómo son y sueñe con ellas y las quiera aun sin haberlas visto...


En estas cartas, las dos amigas comparten confidencias a cerca de la maternidad, de lo que supone tener una familia y dedicarse también a la literatura, y de lo que supone esta en sus vidas.

De Laforet a Fortún:

Escribo una novela procurando que dentro de su modesta categoría quede todo lo bien que yo pueda hacerla...,(..) Y yo me entrego a ella a sabiendas de sus muchos defectos, me meto en ella con cansancio, con rabia, con todo(...), para mí es importante, porque me libera de otras muchas cosas. Me sirve de huida de mis malos fondos revueltos..., y ya está; por eso escribo, aunque me angustie escribir también.


Buenos Aires, 1 de febrero 1947 

¡Cómo va a estar arrepentida de lo hecho! No. Sea usted feliz muchos años y acepte con alegría la responsabilidad de vivir una vida que no estaba destinada a usted.(...) Querida Carmen, tiene usted unos maravillosos años de felicidad por delante. Luego, Dios dirá.


De Laforet a Fortún:

¿Sabes que cuando yo iba a tener a mi primera niña creía que ya no volvería a escribir? Luego resultó que no, que los hijos de carne y hueso son cosas aparte y que uno, por lo menos yo, no se puede entregar enteramente a ellos...


En diciembre de 1948 el marido de Fortún, se suicida en su apartamento de Buenos Aires mientras ella está en España de vuelta tras nueve años de exilio. Su vuelta, motivada principalmente por conseguir una amnistía para su marido y que pudiera él también volver a España, fue trágica tras el fatal desenlace. Decide acudir a las llamadas constantes de un hijo roto de dolor y traumatizado por los avatares de la guerra civil que vive exiliado en los Estados Unidos. 


"Madre, te necesitamos. Tú no me has dado una religión y yo no he sabido hacerme una filosofía y ahora sabemos que sin eso no podemos afrontar la vida. Vente aunque sea por poco tiempo, pero lo suficiente para rectificar algo en nosotros." ( Sabes quién soy, 2020)


Y durante ese periodo de tiempo, hay una correspondencia epistolar y una visita de Fortún a casa de Laforet junto a su amiga María Baeza, amiga de toda la vida de Elena que le ayudará durante ese doloroso trance.Hay una carta de Elena Fortún a su amiga Inés Field, que  recoge  el epistolario Sabes quién soy en la que se cita la visita de ésta en casa de Laforet:

2 de febrero, 1949

Ayer por la tarde María quiso llevarme a casa de Carmen Laforet. Fui por darle gusto y porque nos había invitado a las dos.(...) Tomamos el té, y yo no me encontraba a gusto... y eso que cada vez que volvía la cara me encontraba los ojos de Carmen Laforet que me miraban con un no sé qué de adoración que me conmueve aunque no lo comprendo. ¡Si vieras que vieja estoy y qué fea! Claro que ya sé que no es mi físico lo que la conmueve, sino el haberme conocido en Celia desde niña y haber escrito por imitarme...(según dice)

Aquí se ve a una Elena/ Encarna bastante desganada y triste por su reciente viudedad de un hombre que según ella,  no lo quería como se le quiere a un esposo, sino como se le quiere a un hermano, a pesar de la difícil convivencia marital precisamente por este motivo y por el carácter depresivo de Eusebio. El sentimiento de culpa no la abandonará hasta su lecho de muerte.


Tras ese periodo de tiempo,  vuelven a encontrarse, pues la joven escritora decide visitar a Fortún en su piso de Barcelona, donde al parecer, tuvieron  interesantes conversaciones.

24 de diciembre, 1950

No me he dado cuenta de que estoy sola en Barcelona hasta que una mañana al despertarme, pensé: Ya se ha ido, y me pareció que me rodeaba el desierto.

De Laforet a Fortún:

Te imagino en tu cuarto, con muebles antiguos, con tu balcón a la calle de Lauria.(...) Necesito mucho hablar contigo, verte, abrazarte... No sé por qué cada vez pienso más que yo me parezco mucho a ti de manera de ser.(...) Yo creo que no solo hay parentescos de sangre en la vida, sino también de espíritu. Yo me siento muy pariente tuya, muy tuya, de verdad. Desde la última conversación que tuvimos en Barcelona.


Las cartas de Fortún, que al principio tenían un tono más alegre, se van poco a poco haciendo cada vez más melancólicas en las que reflexiona acerca de varios temas como la espiritualidad, la difícil vida conyugal y familiar para dedicarse a la literatura, y el arrepentimiento de ésta por el daño que según ella, ha ocasionado a los suyos. Además, no goza de buena salud y cree que ya le queda poco tiempo de vida.

Sanatorio Puig de Olena, Barcelona

Tus cartas me hacen mucho bien. ¡Qué difícil es aprender a vivir! Algunas personas nacen sabiendo, otras no aprenden nunca, y algunas, como tú y yo, vamos aprendiendo a través de la vida. Tú muy pronto, yo cuando se me iba acabando. ¡Qué bien eso de que hay que podarnos! Yo no lo he sabido nunca y he dejado crecer el árbol de deseos cuanto ha querido. Algunas ramas han dado frutos venenosos. ¡Bien los he pagado!

Tal vez toda vida parece inútil cuando se la mira desde los sesenta años, y esto es porque hemos podido vivir mejor, hemos podido emplearla mejor para nosotros y para los demás, sobre todo porque a veces hemos hecho llorar a los que queríamos, y eso se convierte en espinas que para siempre nos pincharán en el corazón.

...


Entre reflexión y reflexión, van  compartiendo lecturas y opiniones acerca de los libros que van leyendo, tanto los suyos, como otras novelas como : Marion (Vicki Baum), Viento del norte ( Elena Quiroga), Música en Florencia ( Sándor Márai), La destinación del hombre ( Berdiaev), La viuda, Principio y fin del mundo ( Whittaker), y otros autores como Hesse, Santa teresa de Jesús, San Agustín y San Francisco de Sales.

 Al comienzo del epistolario, en 1947 Elena Fortún escribe El cuaderno de Celia, un libro con fondo místico que esconde un mensaje de amor hacia su mejor amiga argentina Inés Field, pues se lo dedica a ella. Además, quiere consagrarse con la censura franquista de España, porque le habían censurado algunos de sus libros como: Celia, en el colegio, ya que los censores lo consideraron como una burla al catolicismo español.

El cuaderno de Celia ( 1947)


De Laforet a Fortún:

Recibí El cuaderno de Celia y era como estar contigo. Como si tú me explicaras cosas con ese gracejo que tienes. Tiene un encanto enorme todo el libro.




Celia, en el colegio (1932)


Buenos Aires, 1 de febrero de 1947
 
Parece que una de las cosas que indignan a las monjitas de España es la falta de religiosidad que hay en mis libros. Quiero hacer algo místico pero no ñoño, y hasta con un poquito de gracia conventual.


También andaba escribiendo por aquel entonces, las aventuras de  la hermana pequeña de Celia con su perro titulado Mila y Piolín, poco antes de que su marido se suicidara, y una vez instalada en Barcelona, se pondrá manos a la obra con Patita y Mila, estudiantes, que se publicará en 1951, un año antes del fallecimiento de la autora.



Patita y Mila, estudiantes (1951)


Barcelona, 24 de diciembre 1950.

Pienso que hacer un libro como tú los haces no es cuestión de un ratito. En cambio, yo trabajo como esos que soplan en el vidrio... y no hay sino que poner un poquito de atención... y la idea sale redonda¿Te acuerdas que me contaste casi de pasada, cuando subías a las casas preguntando no se si por Tales de Mileto o por Anasimandro de Corinto? Bueno, pues esa es la flor que me dejaste. Yo soplé una pizca  y Patita y Mila corrieron por la calle Lauria con otras chicas riendo(...) ¿Ves qué fácil? Por eso tengo ya veintiún libros a la venta...

Barcelona 10 de febrero de 1951

Tengo que acabar antes el libro de Patita y Mila, estudiantes. Tienen ya las chicas once y quince años, y la sosera y la alegría de ver el mundo nuevo y todavía incomprensible, Me contaste una cosa de pasada y me ha servido... No hay experiencia de esas edades que no me sirva.




Por desgracia, la correspondencia entre estas dos amigas escritoras no duró más de lo que hubiesen querido, pues Elena Fortún ya estaba muy mala. Ingresada en un sanatorio en Barcelona, Fortún le dice a su amiga:

Me preguntas si quiero curarme...La verdad es que ya no quiero vivir más, pero tampoco quiero sufrir de esta manera.


Elena Fortún y Carmen Laforet nos han dejado en este epistolario  su esencia, su sensibilidad y su manera de vivir y comprender el mundo; la vida que les tocó vivir. Dos vidas, muy apasionantes, por cierto, pero también con muchas luces y sombras, y  con sentimientos encontrados. Dos mujeres únicas y especiales que ya forman parte de mí  gracias a De Corazón y Alma.






  Referencias bibliográficas:                                   

https://carmenlaforet.com/biografia/

https://elpais.com/cultura/2017/01/27/actualidad/1485534991_128796.html

Laforet,C.,& Fortún,E (2017) De corazón y alma. Santander Fundación.

Fortún, E.(2020)Sabes quién soy. Cartas a Inés Field. Renacimiento.

Laforet, C. ( 1945).Nada. Cátedra.



lunes, 8 de agosto de 2022

Agradecimientos

 

 El principio de un comienzo

 Creo en la magia del destino o, al menos, me gustaría creer en él, y por eso lo hago. Desde que empecé con la idea de hacer un blog o algo dedicado exclusivamente a Elena Fortún, a su vida y a su obra , me he puesto a pensar en las veces que he estado acercándome a ella sin ni siquiera saber de su existencia. A veces , por la noche, cuando no me puedo dormir, me pongo a pensar en muchas cosas y a intentar darles un sentido. Anoche, sin ir más lejos, tenía los ojos de búho y me pregunté sobre lo que vengo a hablar en esta entrada.

¿Cuándo fue la primera vez que supe de la existencia de Elena Fortún? Pues, recuerdo que fue en el verano de 2021, no ha llovido mucho desde entonces. Recuerdo que estaba en una librería buscando algún libro para mí, ocupando las horas y dejando volar mi imaginación, pues el verano se me hace largo y me pongo melancólica. Por aquel entonces, me interesaba mucho la literatura infantil y juvenil, que si es buena, me gusta independientemente de si es juvenil o no, pero algunas tienen un encanto especial. Buscando entre las estanterías, me topé con un título curioso y que me recordó a dos amigas de cuando iba al instituto, que me hablaron en alguna ocasión de él. Se titula: Tuerto, maldito y enamorado y la autora se llama Rosa Huertas. 

Pasé parte de las  tardes del verano sumergida entre la historia de aquel libro tan bonito y sencillo, con una trama original narrada en primera persona por Elisa, una adolescente que vive en la calle Toledo de Madrid, cuna de  la literatura española, pues en esa calle al parecer vivieron y frecuentaron varios escritores españoles del siglo de Oro : Quevedo, Lope de Vega...



                                                   Fotografía antigua de la calle Toledo


A esta joven, le ocurre una cosa muy curiosa y es que, visitando la biblioteca de su instituto, se le aparece un espectro atormentado por el pasado, que le pide ayuda desesperadamente para encontrar la razón por la cuál él ha acabado ahí. Este espectro, tiene relación con el conocido escritor  y dramaturgo Lope de Vega. Elisa, una joven un tanto miedosa, se debate entre ayudar a este pobre espíritu para encontrar la paz en el más allá, o por el contrario, dejar atrás los fantasmas que le atormentan y no la dejan en paz desde aquel misterioso incidente.



                                              Tuerto, maldito y enamorado de Rosa Huertas

Como quedé tan encantada con la historia, quise averiguar más sobre la autora Rosa Huertas, descubrir otros títulos y saber un poco de ella. Investigando en internet, averigüé que ha sido profesora de secundaria, de Lengua Castellana y Literatura; que ha escrito otras novelas infantiles y juveniles en las que mezcla personajes literarios de nuestra historia de la literatura, con historias emocionantes que atrapan al joven lector desde las primeras páginas.  Y que descubrió el maravilloso placer de la lectura gracias a un libro de  una tal Elena Fortún cuyo título es : Celia, en el colegio. Al principio, no me llamó mucho ni el nombre de la escritora ni aquel libro, no sé por qué. En cambio, un día, pasando por la librería, me encontré dos veces con dos novelas infantiles de Elena Fortún : Celia, lo que dice de Alianza editorial   Celia, en el colegio de la editorial Renacimiento.  Así que pensando en que había sido el destino el que me había puesto delante esos dos nombres tan bonitos: Elena y Celia, decidí llevarme el volumen de Celia, en el colegio. Además, caí en la cuenta de que en otro libro que me llevaba ( Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite) junto con el de Elena Fortún, tenía una cita muy bonita en la primera página del libro. Dice así:



                                         Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite




"A veces lo que sueño creo que es verdad, y lo que me pasa me parece que lo he soñado antes...

Además, lo que ha pasado no está escrito en ninguna parte y al final se olvida.

En cambio, lo que está escrito es como si hubiera pasado siempre".


                                                                                                        Elena Fortún,   Celia, en el colegio.




Esta preciosa cita, tomada de uno de los libros de Elena Fortún, me llevó a interesarme más sobre este escritora tan misteriosa y lejana a mí. Caí en la cuenta de que eran novelas infantiles anteriores a la época de la infancia de mi abuela ( años 30 y 40), así que le pregunté a ella si las conocía, pero mucho me temo que por culpa de la censura franquista, la mayoría de libros que no fueran del agrado de unos cuantos, acabaron apartados del mercado y de las pocas bibliotecas que habría en esa época ( si es que había). Fue entonces cuando empecé a leer Celia, en el colegio, el segundo volumen de una saga protagonizada por Celia, una niña preguntona, curiosa y traviesa de siete años, la edad de la razón- como dice Elena Fortún en el prólogo de Celia lo que dice- y fue en ese momento cuando me enamoré de su estilo narrativo, de las divertidas situaciones que acontecían en la novela y del ingenio de aquellos diálogos teatrales y de una lógica desternillante por parte de la niña y aplastante de cara a las contradictorias actitudes de los adultos. Me sorprendió que en esa época, una escritora se interesara por poner como protagonista y narrador de la historia al niño que, a través de sus ojos nuevos,  todo lo ve con asombro y curiosidad como si lo que aconteciera en torno suyo fuese mágico. Y esto me gusta mucho como maestra de educación infantil recién graduada que soy. 



 Como decía María Montessori: Dejad que los niños pinten en el suelo, que sea el maestro el que se agache. En esta cita se entiende que somos nosotros, los adultos , los que deberíamos adaptarnos a las necesidades de los niños y no al revés; también se deja entrever que muchas veces, los niños tienen criterio propio y capacidad para decidir por ellos mismos, para pensar en lo que según ellos está bien o mal según sus sentimientos. Y es por eso, por lo que esta cita me recuerda a los libros de Elena Fortún, pues ella, enamorada de la pedagogía de la Institución Libre de Enseñanza, fundada por Francisco Giner de los Ríos y donde ella llevó a sus hijos, adoptó posiblemente el estilo educativo de aquella institución donde ponía como protagonista al niño en su propio camino de aprendizaje. Todos los libros de Elena Fortún, o, casi todos, deja entrever su entendimiento para con los niños, su empatía y su admiración.

-¿Sabes por qué están tan tristes y aburridas las personas mayores? Pues porque nada les interesa. Como han visto muchas veces salir el sol, volar los pájaros y correr el agua, se figuran que todo ello es lo más natural del mundo. En cambio tú, como tienes los ojos nuevos, estás siempre asombrado.

(Elena Fortún, 1928)   


Así que, me gustaría pensar que a lo largo de este último año, los espíritus de algunas escritoras ya fallecidas, como es el caso de Elena Fortún, Carmen Martín Gaite, Carmen Laforet... han hecho sus tejemanejes para que yo llegase hasta ellas, hasta su obra y sus vidas para que no las dejemos en el olvido, pues hicieron mucho en la literatura de su tiempo y para el nuestro. Por tanto, gracias a Rosa Huertas, a las conversaciones con dos amigas de mi adolescencia,  a Carmen Martín Gaite y al destino, estoy descubriendo un mundo nuevo,  el de Elena Fortún, una literatura que no conocía y de la que no me voy a cansar nunca de releer.



                                             

Referencias bibliográficas:

Huertas, R.( 2010) Tuerto, maldito y enamorado. Edelvives.

Martín Gaite, C.( 1998) Caperucita en Manhattan. Siruela.

Fortún, E. (1932) Celia, en el colegio. Editorial Renacimiento.

Dorao,M.(1999) Los mil sueños de Elena Fortún. Alboroque ediciones.

Bravo-Villasante, C.(1986) Elena Fortún (1886-1952). Publicaciones de la asociación española de amigos del IBBY.

Enlace de la imagen:

https://www.fotocommunity.es/photo/calle-toledo-madrid-jose-francisco-martinez-garcia/32869494


sábado, 6 de agosto de 2022

5. Vuelve Elena Fortún a España

  



                                                         Patita y Mila, estudiantes (1951)

Patita y Mila, estudiantes es la última novela que publica la autora en vida, pues fue publicada en 1951 y Elena Fortún falleció en mayo de 1952 tras una larga enfermedad. En esta novela juvenil, dedicada especialmente a los adolescentes o como -diría ella- a los que andan por la edad del pavo, está protagonizada por Mila ( María Fuencisla) y Patita ( Teresina) las hermanas pequeñas de Celia, la niña curiosa y preguntona que dio a conocer en los años 30 en sus primeras publicaciones. Celia ya ha crecido, está casada y es madre de un niño, sus historietas ya no interesarían a los niños ( según la autora), entonces continúa la saga de la familia Gálvez , pero con las hermanas de 11 y 15 años.

Mila, de 11 años, es la narradora de las aventuras que corre ella y su hermana de 15, por la ciudad barcelonesa allá por los años 50. Las dos hermanas están bajo el cuidado de la institutriz inglesa miss Nelly, una señora de mediana edad un tanto peculiar. También viven con la criada Valeriana, una señora de pueblo, trabajadora y que ejerce un poco de figura materna de las niñas, porque la madre murió en el nacimiento de Mila, la pequeña de las tres hermanas. (Celia , madrecita 1939). Como en todas las novelas de la autora, aparecen capítulos breves donde en cada uno de ellos se muestra un problema al lector  y acaban con una solución buena o mala, eso ya depende de los tejemanejes de la autora. Algunos capítulos tienen el humor característico de Fortún, diálogos teatrales y situaciones absurdas donde pone en ridículo a algunos de sus personajes, tanto adultos como a las jóvenes Mila y Patita. Otros, en cambio, son más sentimentales, donde muestra el lado más humano y tierno de cada uno de las jóvenes.
Lo interesante de leer a Elena Fortún es ver cómo refleja la sociedad de aquellos años,  como por ejemplo: el vocabulario utilizado de las gentes más humildes,  de las  gentes de pueblo, los quehaceres habituales  de la gente pudiente y de aquella época en concreto( años 50  en Barcelona). También refleja experiencias propias y vivencias suyas  en todas sus novelas, y en esta se ve su experiencia trabajando en Buenos Aires como bibliotecaria, cuando Patita hace unas prácticas allí rellenando el catálogo de libros.







                                                       Fotografía del capítulo "Navidad"

Para mí uno de los capítulos más graciosos del libro es el de Navidad. Miss Nelly, la institutriz inglesa que cuidad de las niñas, tiene un prima sueca que ha ido a Barcelona a visitarlas. Esta mujer no sabe hablar ni inglés ni español y no hay manera de entenderse. Miss Jonson, la prima sueca, es una señora muy extravagante, aunque miss Nelly no se queda corta tampoco. En la casa solamente están Valeriana, la criada; mis Nelly, Patita y Mila, y la prima sueca que ha ido de visita. No hay hombres en la casa y miss Nelly se siente desprotegida.

Voy a dejar un fragmento de los diálogos que aparecen en el capítulo de Navidad:

La risa de miss Jonson  se oye desde la calle , lo que tiene desesperada a miss Nelly.

-¡Oh, qué risa imprudente! Todo el mundo sabe que estamos solas... No hay hombre en la casa...
-¿Qué importa? ( dice Mila)
-¿A usted no importa? ¡Si vienen a robar!...
-¡En esta noche van a venir a robar!
-¡Oh, cualquier noche!... Hable fuerte, por favor...

Todo es para que crean que hay hombres en casa, y por eso miss Nelly prueba a hablar con voz ronca, como si fuera un hombre...

-¿Yo paresco un hombre de verdad?
-No... yo creo que no.
-A ver..., ustedes.

Patita y yo nos ponemos a hablar con voz ronca...
Miss Jonson nos mira sonriendo y extrañada, sin comprender... Hasta que dice sí con la cabeza, porque ha entendido que es una costumbre española para estas fiestas de Navidad, y es ella la que nos suelta un discurso en sueco, poniendo una voz terrible...

Como no nos oía nadie con las ventanas cerradas, miss Nelly abrió una rendijita y llevó allí a su prima para que la oyeran desde la calle.

¿Qué estará diciendo? Todos los párrafos los acaba con grandes risas, y entonces es como una gallina que cacarea.

-¡Huy, si se ríe como una mujer, no como un hombre!
-No importa... Es que nosotros nos reímos de lo que dise un señor...
-¡Vaya una chifladura! - dice Valeriana-. Esta otra inglesa está entoavía peor que la nuestra.


...



 Elena Fortún, tras regresar de Buenos Aires, decidió que no quería continuar su vida en Madrid, de donde ella era, porque es una ciudad que le trae malos recuerdos. La autora, ya viuda y casi sin familia, se muda a una de las habitaciones que alquilaban dos hermanas solteras en la calle Lauria de Barcelona. En esa habitación, volverá a su más tierna infancia, pues se acuerda de cuando ella era pequeña y de su madre, y de las comidas de cuando era niña... Además, la decorará a su gusto y se sentirá en ella muy cómoda y acogida, lo que le ayudará a sobrellevar la tristeza debido a su vuelta traumática a España, el suicidio de su marido y a su sentimiento de culpabilidad y soledad. Durante esa estancia mantendrá correspondencia epistolar con su amiga argentina Inés Field, con la escritora Carmen Laforet y con una adolescente Esther Tusquets, que más adelante también se dedicaría a la literatura.



                                                   
                                                           Elena Fortún en Argentina







 De Corazón y alma , epistolario de Elena Fortún y Carmen Laforet

Elena Fortún de más de 60 años y  delicada de salud desde muy joven, con un profundo sentimiento de dolor por todo el sufrimiento que ha tenido que pasar a lo largo de su vida, se encuentra agotada y cada día peor de salud. Al ver que ya no podía aguantar más, sus conocidas deciden ingresarla en un sanatorio de Barcelona para hacerle varias pruebas y dar con lo que tiene. Elena Fortún estaba enferma de cáncer de pulmón  y, al parecer , los médicos no daban con el resultado. De prueba en prueba y dolores y sufrimientos innecesarios, en las últimas cartas que envía a sus amigas se ve una mujer frágil, con miedo y con una tristeza profunda. Son cartas con una gran componente emocional, muy bonitas, pero dolorosísimas. En esas cartas, además se puede ver a una Encarnación Aragoneses arrepentida por - según ella- haber sido mala y egoísta, por haberse emancipado de su condición de esposa , ama de casa y madre, y visto desde fuera es durísimo de asimilar cómo una mujer como ella puede decir todo aquello de sí misma.


Barcelona, 16 de enero de 1952

Me preguntas si quiero curarme. La verdad es que ya no quiero vivir más, pero tampoco quiero sufrir de esta manera.  ( le escribe a Carmen Laforet en una de sus múltiples cartas)



Al ver que ya le queda muy poco tiempo de vida, deciden trasladarla a una clínica de Madrid donde finalmente acaba muriendo el 8 de mayo de 1952 a la edad de 65 años.
Amigas y conocidas de Encarnación Aragoneses/ Elena Fortún, como Fernanda Monasterio, doctora; Carolina Regidor, enfermera y amiga de la familia desde niña; Matilde Ras, grafóloga con la que tuvo una relación íntima años anteriores al exilio; Carmen Laforet, joven escritora con la que compartió cartas preciosas en dicho epistolario ya citado; María Baeza Martos y Mercedes Hernández, amigas de toda la vida,  entre muchas otras personas que querían a aquella mujer, se despidieron de ella para siempre.  Años después de su fallecimiento, homenajearon a la autora con un monumento dedicado a su figura como escritora de literatura infantil, en el Parque del Oeste de Madrid.





La última carta que le envía a Inés Field es muy emocionante. Dice así:

1 de abril de 1952

Te mando muchos besos. Tu...
Cuídate bien, Inés. Ya no tenemos más salud que la que podemos conservar. No creas que decir esto es bondad; es que no quisiera que te pasara por falta de experiencia.

Adiós, Inesita querida. Reza por mí, reza siempre para que no dejemos de estar acompañadas.

La carta está incompleta, se traba con las palabras y no se le entiende muy bien; ha perdido facultades  y le cuesta expresarse.


Así acaba la vida de una maravillosa persona motivada siempre por ayudar a los demás, a dar lo mejor de ella en todo lo que hacía; una mujer que a pesar de las dificultades de su tiempo para lograr perseguir su sueño de ser escritora logró realizarlo con creces y con esfuerzo. Ha alcanzado ser la  autora del género infantil más querida en nuestro país desde sus comienzos ( 1928) hasta hoy en día, que todavía se siguen leyendo y recomendando sus libros. Porque Elena Fortún, escribía algo que no todo el mundo sabe hacer con tanta gracia e ingenio: la vida misma que, a través de los ojos nuevos del niño, es admirada y a la vez incomprendida por el mundo aburrido y cínico de los adultos.

Un final muy duro y difícil de aceptar para los que la quisieron tanto. 





Referencias bibliográficas:

Laforet,C.,& Fortún,E (2017) De corazón y alma. Santander Fundación.

Fortún, E ( 1939) Celia, madrecita. Editorial Renacimiento.

Fortún, E ( 1951) Patita y Mila, estudiantes. Editorial Renacimiento.

Fortún, E (2020) Mujer doliente. Editorial Renacimiento.



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