viernes, 17 de abril de 2026

¡Flores para todos!

 Despedida de mis primeros alumnos.

 

 En medio del prado

hay una escuela,

adonde van las flores

y las abejas... 

 

Tan solo ha sido un mes y medio, pero ha sido la primera vez trabajando como maestra, también ha sido la primera vez en la que he contado con unos buenos compañeros/as, que me han ayudado en todo lo posible y me han acogido con los brazos abiertos y de los que seguro que algo nuevo he aprendido.Pero no es la primera vez que me despido de un grupo de alumnos con emoción, cariño y algo de pena. 

Es por ello que, quería llevar a cabo un pequeño ritual, como he hecho en otras ocasiones en las que me he tenido que despedir de un grupo de niños con los que he compartido distintos momentos.Tenía muchas ganas e ilusión de hacer algo bonito y significativo, por lo que he preparado un pequeño presente primaveral para toda la clase: una maceta de kalanchoe; mini florecitas de color rosa salmón junto con una foto en la que salimos todos.

 

 

 La idea se me ocurrió hace unas semanas, tras haber tenido una conversación tierna y emotiva con uno de ellos, que me preguntó dónde estaba entonces cuando su tutora estaba con todos ellos. Y creí que tener en la clase una foto todos juntos sería un recuerdo sencillo y entrañable, que al vernos en la foto se acuerden del corto pero intenso periodo de tiempo que hemos compartido y que me ha enseñado un poquito más de esta profesión. 

 


 

Me despido de todos ellos, de las compañeras y del colegio con muy buen recuerdo y emoción. He vivido situaciones diferentes, como  por ejemplo  una salida al auditorio, una  excursión al campo caminando por el pueblo y otra en autobús, así como una huelga de docentes realizando servicios mínimos con 30 niños en un aula. Sin duda me quedo con lo bueno y me llevo un poquito más de bagaje personal y profesional.  

 


 Foto de la última salida con los niños

 

 


 

 

 

 

Besos y flores para todos ellos.💚

 

Y a tí,  gracias por leer y por quedarte. 

 

 

 

 

Citas: 

Poema: La maestra de las flores de Gloria Fuertes. 

miércoles, 8 de abril de 2026

Mis recuerdos en la biblioteca

 Vivir con ilusión por el mañana 

Bienvenidos de nuevo al blog. En la entrada de hoy simplemente quería dejar una pequeña reflexión que tuve el otro día cuando,después de un tiempo, pasé de nuevo por la biblioteca de mi ciudad, al recordar los días que acudía con la ilusión y los nervios o miedos que me suponía enfrentarme por primera vez a una oposición para el cuerpo de maestros de educación infantil. 

La recuerdo como una época bonita a pesar de la incertidumbre y muchos ratos de soledad física y a ratos también emocional, porque es complicado aislarte de todo para estudiar y encontrar poco apoyo en algunas personas que te rodean. No obstante, siempre he encontrado el apoyo de mis padres,que es el que me sigue acompañando hasta hoy día, y de algunas personas de confianza.  

Recuerdo mis rutinas de ir a la biblioteca con mis apuntes, mis ratos de café y de charla con algún usuario de la biblioteca, en especial con un entrañable anciano, que hace tiempo que no lo veo por allí. Supongo que una biblioteca a veces se convierte en un lugar de refugio para muchos, es un espacio para el conocimiento, la lectura, la cultura, pero también puede ser de encuentro y de puesta en marcha de nuevos proyectos.

  Para mí, la biblioteca no es solo un espacio en el cual acudía a estudiar, también me paseaba por las salas buscando lecturas, fue allí cuando descubrí la poesía de Emily Dickinson, o a la escritora española Soledad Puértolas, gracias a sus novelas La señora Berg, Una vida inesperada, Mi amor en vano...fue allí también el lugar en el que buscaba libros y cuentos infantiles para mis futuros alumnos.

 Se trata de un lugar donde sentía paz y refugio ante la incertidumbre de no encontrar un lugar en el mundo. La Biblioteca de Azorín se ha convertido en un espacio en el que siempre voy a relacionar con la esperanza y con la ilusión por el mañana, porque en esos trayectos de biblioteca hasta casa,mientras me daba el sol en la cara, me imaginaba algún día consiguiendo aquello para lo que estudiaba y creía que podría salir bien, a pesar del miedo. Y es que, tanto si hubiese aprobado el examen como si no, el camino habría valido la pena, porque había un propósito, un objetivo, un fin, una ilusión, y así es como me enseñaron que se ha de vivir: con ilusión y con esperanzas.

 


 Simplemente era esto. 💚

¡Un fuerte abrazo! 

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