jueves, 8 de agosto de 2024

Todo lo que aprendí en la escuela infantil.

 Reflexión personal y profesional sobre la educación infantil. 

Todo lo que hay que saber sobre cómo vivir, qué hacer y cómo debo ser lo aprendí en la escuela infantil. La sabiduría no estaba en la cima de la montaña de la universidad, sino, allí, en el arenero. (Fulghum,1986)

Con esta preciosa y significativa de Robert Fulghum, autor norteamericano, he querido comenzar la entrada de hoy, reflexionando acerca de la educación de nuestra infancia. De aquello que considero importante, como maestra, aunque a día de hoy, sin plaza. He querido escribir este texto porque, tras un tiempo estudiando y leyendo para mis primeras oposiciones, así como viendo y observando lo que se hace y lo que se deja de hacer he llegado a varias conclusiones. 

-La primera es que el sistema, y no solo el educativo, sino, el sistema en el que vivimos tiene mucho que mejorar.  

-Que las personas que nos dedicamos o nos vamos a dedicar a la educación infantil debemos prepararnos también por nuestra cuenta. Leer libros sobre pedagogía, asistir a charlas y compartir nuestros puntos de vista y reflexiones. No es suficiente con la formación inicial recibida en la universidad, en muchas ocasiones, insuficiente. 

            Un ejemplo de los libros que suelo leer sobre educación infantil y que recomiendo. 

-Que tenemos que defender una educación infantil de calidad desde la práctica, desde el hacer para con  los niños, y no dejarnos llevar por las modas, las opiniones de "expertos" y las presiones de arriba por llevarlo todo al día y hacer una montaña de fichas al trimestre para hacer entender a las familias que sus hijos están aprendiendo. 

También quería recomendar alguna lectura que, a mí, personalmente, me han servido de mucho, me han ayudado a desarrollar una mirada más crítica en relación con nuestra función para con la infancia y sus familias, nuestra falta de formación inicial en las universidades, así como para desarrollar un enfoque centrado en la mirada de ese niño/a que está creciendo, que día a día, aunque no lo parezca, está aprendiendo algo nuevo, se asombra y nos asombra a los mayores. A algunos, cabe aclarar,  no a todos, pues, por desgracia, unos cuantos andamos más que distraídos, ocupados en asuntos más relevantes como atender a una llamada,  o a una docena de mensajes al día,  a teletrabajar, estudiar, y un largo etc. 

Después de más de dos años sin haber pisado un aula de educación infantil, ni haber tenido casi contacto con niños de estas edades, estaba yo en la ducha pensativa, rumiando qué hacer en caso de no haber aprobado (he aprobado pero no soy funcionaria); si intentarlo una vez más hasta conseguirlo, probar suerte fuera, o buscarme otra cosa... cuando de repente me acordé de una mañana preciosa de marzo en la que mis alumnos de prácticas y yo, junto con su maestra, salimos al patio con el cuento: Vamos a cazar un oso, de la editorial Ekaré ( muy recomendable, por cierto) y leímos la historia a la vez que correteábamos por el patio, cruzando un campo de largos pastos verdes, nadando por un río profundo y frío, caminando de puntillas por un barro espeso y pegajoso, adentrándonos en un bosque verde y oscuro, luchando contra una tormenta de viento y nieve, hasta llegar a la oscura cueva del temido oso...


 Recuerdo que un niño, bastante tímido y poco efusivo, se emocionó tanto que quería leerlo otra vez. Y es que, como ya se sabe-y no hace falta que lo diga ningún experto, pero lo voy a citar por si las moscas- aquello que emociona es lo que nos llega, lo que nos hace vibrar y querer saber y aprender más (Neuroeducación de Francisco Mora).

 Habrá gente, que leerá esto y llegará a pensar que se trata de una tontería. Bueno, si lo ve con ojos de adulto distraído, puede ser, pero si lo ve desde los ojos de niño y de una buena maestra (o acompañante del niño en su proceso de desarrollo en sus primeros años de vida), realizamos una sesión estupenda al aire libre de psicomotricidad, se llevó a cabo una animación lectora, se educó en el gusto por la literatura infantil de calidad, así como aprendimos sobre direccionalidad, lectoescritura, llevamos a cabo estimulación del lenguaje oral...

En definitiva, pasamos un momento precioso, que se me ha quedado grabado en la memoria. Y es que compartimos un tiempo en el que disfrutamos de la compañía de todos nosotros y de un libro; hicimos ejercicio físico al aire libre y lo que más les puede sorprender a muchos, no hubo regañinas, ni malos comportamientos porque todos estábamos bien a gusto. 

Asimismo, recuerdo otras ocasiones en las que me equivoqué, en las que me vi sobrepasada por las emociones y me faltó algo más de paciencia y en las que, luego más tranquila, me acerqué a alguno de ellos y le expliqué que los mayores, a veces, y en muchas ocasiones, también cometemos errores. Pero también recuerdo las veces en las que reímos juntos por las ocurrencias de alguno; nos dimos un beso o un abrazo, o descubrimos juntos un nido en uno de los árboles de nuestro patio, insectos curiosos caminando por el suelo del patio...

Me emociona acordarme de sus sonrisas, de sus miradas y  de sus conversaciones; de sus dibujos y sus muestras de cariño. Aprendimos mucho más curando las heridas de dos niñas de clase, Carmen y Carlota, con agua y jabón junto con otros niños al rededor de nosotras, comentando lo ocurrido y observando el proceso con curiosidad y empatía. Y es que la escuela, además de ser un lugar donde aprender conocimientos (aunque en educación infantil es otro cantar) es un espacio para el encuentro con los demás. Es un entorno en el que niños/as, familias, maestros y personal no docente( limpiadoras, conserje, monitoras de comedor) compartimos momentos, vivencias, intercambiamos miradas y palabras. Es un espacio de vida, y luego viene todo lo demás. 

Por desgracia, la escuela, en general, se ha visto condicionada por muchas corrientes ideológicas y por nuevas modas relacionadas con las nuevas tecnologías, por ejemplo, entre otras muchas otras, que no dejan de ser reflejo de nuestra sociedad actual y de lo que abunda en nuestro entorno: el consumismo. Y esto, nos ha salpicado a todos; a las personas que queremos acompañar a los niños, a las familias, a la escuela y a la infancia. Parece que algunos quieren convertir la escuela en una fábrica de personas homogéneas, poco críticas y pensantes, para que reproduzcan los mismo patrones de comportamiento que un autómata. Parece que es una preparación para el mundo capitalista, en vez de una educación para la vida. Decía Dewey, que la educación no es una preparación para la vida, es la vida misma. Y así es como ha de ser.

                  Viñeta de Tonucci como crítica al sistema educativo y al sistema en general. 


La escuela también se ha visto afectada por el estrés de vida que llevamos. Todos los que formamos parte de este sistema, vamos a la carrera. ¿Por qué todo se tiene que hacer cuanto antes? ¿Cuanto más rápido  y antes se llegue "a la meta", mejor? ¿Pero cuál es la meta? Para algunos padres o, mejor dicho,  para alguna parte de la sociedad, la meta es que sus hijos sean alguien en esta vida. Quieren que vayan a las mejores universidades o que tengan un puestazo el día de mañana. Piensan en su futuro antes de que haya terminado la escuela primaria. 

Obviamente los padres quieren lo mejor para sus hijos, y yo, cuando los tenga, pues digo yo que también, pero, lo mejor para ellos, en realidad es vivir su infancia plenamente como realmente merecen y ha de ser. Ya tendrán tiempo para caer en el sistema en el que nos encontramos inmersos y del que es difícil escapar. Ya tendrán tiempo de amargarse. Por ahora, dejémosles la infancia tranquila y que la vivan como la tienen que vivir. Claro que hay momentos para el aprendizaje, pero no nos confundamos y no pensemos que porque un niño de 3, 4, 6 u 8 años esté jugando a lo que más le gusta está perdiendo el tiempo y lo que realmente debería hacer es asistir a clases particulares de inglés, de robótica y otras tantas. Están inmersos en la rueda competitiva y consumista del dichoso sistema al poco de comenzar la escuela. 

En la escuela infantil (que no es lo mismo que una guardería) los pequeños experimentan, huelen, tocan, descubren nuevas sensaciones y vivencias en compañía de los otros, dialogan, escuchan... Es un espacio para el encuentro con los demás y con el nuevo entorno. 

Esta realidad me ha desalentado en muchas ocasiones, me ha hecho pensar que quizá, yo no valgo para esto, que soy una ilusa y una utópica, y que tendría que haberme dedicado a otra cosa (ser librera) o haber sido maestra en la época de las hermanas Agazzi, María Montessori, o en la de Rosa Sensat, de las que hoy día nos queda una estupenda colección bibliográfica para docentes de la editorial Rosa Sensat. 

Quizá, más adelante, me vuelva a animar; me saque algún día la plaza, o simplemente llegue a trabajar en la escuela de todos y para todos y tenga la gran suerte de seguir aprendiendo de ellos. Porque, aunque algunos no lo crean, los pequeños tienen más sentido común y sensibilidad que muchos adultos y son el verdadero motor que mueve a la humanidad, aunque a veces nos saquen de quicio con sus pataletas.

El consumismo desmesurado, el poder y el éxito mal entendido de algunos, nos llevan hacia un individualismo y egoísmo exacerbado, y que por desgracia, mueven el mundo hasta reventarnos a todos (a unos más que a otros), pero la infancia, la educación y la familia, abren paso a lo que realmente importa: el amor. 

Así ha de ser. Si no, yo no valgo para esto. 


Bibliografía recomendada:

-Cualquier libro de Mari Carmen Díez Navarro, así como su página web: carmendiez.com

-Educación Infantil: Respuesta educativa a la diversidad, Alianza. De Gema Paniagua y Jesús Palacios

-Los hilos de infantil, Octaedro. De Isabel y Ángeles Abelleira Bardanca. 

-Diez ideas clave: la educación infantil. Graó. De Mº Carmen Díez Navarro. 

-La escuela slow de Penny Ritscher.

-Viviendo el barrio, Octaedro. 

Webgrafía recomendada:

-Educación infantil, 6 claves para una vida. Un vídeo muy bonito que nos hace reflexionar sobre el enfoque de la educación infantil. 




martes, 23 de julio de 2024

Los ángeles existen

Hoy he visto un ángel, sí. No se me ha aparecido la virgen, pero he tenido el enorme placer de cruzarme por unos instantes con un ser encantador, que quedan ya pocos. Y es que, conforme me hago mayor, me conmueve profundamente la bondad de algunas personas. No sé si es porque estoy sensible, después de haber opositado y  haber acabado medio desquiciada o que me hago mayor. Pero el caso es que siento que tengo que compartir esto que he vivido esta mañana, que me ha demostrado que los seres de luz existen. 

Era, como todos los días, una mañana de verano, de finales de julio, e iba yo caminando por la ciudad, buscando un lugar donde poder realizar unas gestiones aburridas que nos hacen perder nuestro más preciado tiempo. Hasta que, tras una hora de paseo, me topé con un edificio cultural; el Instituto de Cultura de mi ciudad.

                                        David Gil Campesino, colección "The cleaning project"


Estaba vacío y había una serie de panfletos sobre exposiciones de arte y otros eventos culturales. De repente, apareció por detrás un ser diferente y especial, era encantador. Me saludó con una gran sonrisa,  me invitó a pasar a la exposición; me enseñó todos los libros sobre antiguas exposiciones, y quiso saber de mí, sobre mis gustos y a qué me dedicaba: 

-¿Te gusta el arte? ¿Eres artista o escritora?

-No, soy maestra. -Se me ocurrió decirle. 

-Oh, qué bonito. Pues mira, te voy a dar todos estos libros para que se los muestres a tus niños. 

-Muchas gracias, eres una persona muy amable. 

-Me llamo, José. ¿Cuántos años tienes? ¿25?

-Sí, justo. Has dado en el clavo. 

-Es que yo miro la cara de la gente y ya sé la edad que tiene. Además, veo que eres buena gente. Se te ve en la cara que tienes un gran corazón. Toda esa energía positiva que tienes ahí dentro se la tienes que trasmitir a los niños, porque hay que enseñarles el buen camino...

Aquí ya no voy a seguir trascribiendo la conversación tan bonita que tuve con este encantador conserje, pero solo diré que me alegró el día, que me emocioné un poco por lo que me dijo y cómo lo dijo. Vi tanta humanidad en él que no he podido evitar emocionarme. 😅

Me dijo que era discapacitado desde pequeño y que le encantaba su trabajo de conserje, que podía volver cuando quisiera y que ese lugar también era mi casa. Ojalá encontrarme con más personas así, porque por desgracia, cada vez veo menos. No digo que los demás seamos mala gente, pero, falta empatía, humanidad, solidaridad, mirar por el bien común, querer saber del otro de verdad.

Vamos tan obcecados en nuestros asuntos, tejemanejes o problemas, que no nos paramos a contemplar la belleza que hay detrás de cada ser humano, que seguramente, todos, al igual que tenemos nuestras sombras también tenemos nuestra lucecita. Es a esa a la que hemos de seguir y hacer de todo este barullo, al que llamamos vida, un lugar donde crecer, quererse y ser tan grandes como José, un buen conserje y una gran persona. 

Aquí os dejo algunos de los regalos que me hizo, aunque el mejor lo voy a llevar conmigo siempre en la memoria. 

                              Dos poemarios; uno de Natxo Vidal y otro de Manuel Valero Gómez.


                                        David Gil Campesino, colección "The cleaning project"


Libros de exposiciones de arte contemporáneo: Concurso encuentros de arte contemporáneo. Colecciones XIX, XX y XXI.


                                           Obra de: Miquel Ponce "Un espacio de construcción"


Obra de : David Delgado "Metaconejo"



Colecciones de: Cristina Fernández, Javier Romero, Jorge Burillo, Carlos García Peláez y David Gil Campesino. 


Ahora entiendo por qué las artes y la cultura, en general, también son conocidas como disciplinas humanistas. Porque unen a las personas y son el refugio de muchas de nosotras. 


Gracias por leer y hasta la próxima. 


martes, 25 de julio de 2023

Ancianidad en la literatura.

Cuando llega el otoño de la vida.

Con motivo del día de los abuelos, día 26 de julio, he querido escribir en la entrada de hoy un bonito homenaje a todos ellos. Tanto a mis abuelos como al resto de personas de la tercera edad, independientemente de si tienen nietos o no. 

Creo que en nuestra cultura, o mejor dicho, en nuestra sociedad actual,  la presencia de los abuelos en nuestras vidas se está perdiendo, aunque en mi contexto familiar no es así del todo, y conozco gente que también tiene una relación estrecha con sus familiares mayores. Personalmente, tengo que decir que he tenido la gran suerte de haber nacido en una familia estructurada con unos padres buenos y amorosos, y con unos familiares ( tíos, primos y abuelos también buenas personas), y de todos ellos, tengo que destacar debido a la entrada de hoy, a mis abuelos. 



Cuando nací, por motivos laborales, especialmente de mi padre, los primeros años de mi infancia pasé la mayor parte del tiempo con mi abuela materna, mi bisabuela y mi tío abuelo, aunque también estaban presentes mis padres dentro de lo que podían. Así que, es por ello que tengo muchas cosas de señora, a pesar de tener 25 años. Tener una relación tan estrecha conlleva mucho amor y confianza hasta el punto de habernos enfadado por algo y al poco tiempo volver a estar bien. A veces es complicado que un joven y una anciana se entiendan en todo, pero no por ello, deja de ser una experiencia enriquecedora y bonita para ambos. 



Para mí, las personas mayores tienen una sabiduría de la vida que supera a cualquier persona joven con carrera universitaria , máster y doctorado. Eso es otra cosa, y desde mi punto de vista, hoy en día masificado y sobrevalorado. En cambio, las personas mayores saben mucho más de todo lo que concierne a la vida y es por ello que, me gusta escucharles, aunque creo que en algunas otras cosas se equivoquen o no pensemos igual, en muchas otras cuestiones de la vida son expertos y grandes consejeros. 

Muchos de nuestros abuelos han vivido la guerra o  la posguerra, han vivido situaciones difíciles a las que muchos de nosotros, los más jóvenes ni siquiera nos hemos llegado a plantear, y en cambio, ellos ya contemplan la vida con una sabiduría calmada. Ellos ya han tenido que pasar por épocas estresantes de trabajo dentro y fuera de casa criando y educando a nuestros padres, y levantando un país destrozado tras la guerra. Son estas las personas que merecen un respeto más allá de por el hecho de ser personas mayores.

                                    




Hay una novela gráfica muy bonita que tiene adaptación cinematográfica llamada Arrugas del ilustrador español Paco Roca. Esta historia nos cuenta el día a día de la vida de un hombre llamado Emilio que ingresa en una residencia de mayores debido a su repentino alzheimer. Allí, conocerá a otras personas que, como él dejaron atrás aquellos años felices en los cuales disfrutaban de la familia, de su juventud y  de su salud. Unos están mejor que otros, algunos no son del todo conscientes del sitio en el que están, y los que sí, se lo toman de diferente manera para bien y para mal. Unos se sienten traicionados y abandonados por la familia, y otros estaban tan  solos que, allí sienten haber  encontrado  unos amigos con los que compartir habitación, charlas y actividades diarias. 




Además de la recomendación literaria,  quería compartir una serie poemas que he encontrado y que seguro que gustan tanto a mayores como a no tan mayores.  Estos nos enseñan lo duro que es y que puede hacerse el hecho de envejecer y el sentimiento de soledad que pueden llegar a sufrir los ancianos cuando sienten que su vida ya pasó y esperan con ojos pacientes y serenos el final de sus días. 

Espero que os gusten tanto como a mí. 



Llegó la tarde...

Aquí no hay viejos solo nos llegó la tarde.

Una tarde cargada de experiencia;

experiencia para dar consejos.

Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde.

viejo es el mar y se agiganta,

viejo es el sol y nos calienta,

vieja es la Luna y nos alumbra,

viejo es el amor y nos alienta. 

Así que, aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde. 

Somos seres cargados de saber,

graduados en la universidad de la vida y del tiempo,

que nos dio un posgrado. 

Subimos al árbol de la vida y allí cortamos los mejores frutos;

nuestros hijos, los que cuidamos con paciencia, que hoy se revierte en paciencia y amor.

Joven que me escuchas: 

si en tu caminar por la vida encuentras un ser que camina encorvado, 

con pasos lentos, el pelo blanco, 

la piel arrugada, y las manos temblorosas, 

¡No lo ignores, ayúdalo,  protégelo!

Dale tu mano amiga, y piensa que,

a ti también te llegará la tarde.



Llegó la tarde de Leda Fuertes Casanova



Este poema tan bonito, lo descubrí gracias a un familiar político hace unos años. Recuerdo que lo leyó como regalo de cumpleaños a un primo mío adolescente, y me pareció precioso. 

Para mí la esencia de este poema es la  defensa de  la dignidad humana hacia las personas mayores y un canto de esperanza y alegría también hacia el camino de la vida con sus momentos más significativos en la vida de una persona. 

Si queréis escucharlo, podéis buscar el nombre de la autora en Youtube junto con el título del poema: Llegó la tarde.



Dios, 

mis manos son viejas.

Nunca lo había dicho en alto,

pero lo son.

Antes estaba orgullosa de ellas.

Eran suaves

como el melocotón maduro.

Ahora tienen la suavidad

de las sábanas ajadas o las hojas marchitas.


¿Cuándo estas manos esbeltas y gráciles

se convirtieron en garras nudosas y mermadas?

¿Cuándo, Dios?

Yacen aquí en mi regazo, 

desnudos recordatorios de este cuerpo cansado

que tanto ha trabajado.


¿Cuánto tiempo hace que alguien me tocó?

¿veinte años?

Soy viuda desde hace veinte años.

Respetada.

me dedican sonrisas, 

pero nunca me tocan.

Nunca me abrazan con tal fuerza

que me haga olvidar la soledad. 

Recuerdo cómo me abrazaba mi madre,

Dios. 

Cuando me sentía herida en carne o espíritu

me acercaba a su persona, 

me tocaba el cabello

o me acariciaba la espalda  con sus manos cálidas. 

¡Oh, Dios, estoy tan sola!


Recuerdo el primer muchacho que me besó.

¡Era tan nuevo para ambos!

El sabor de unos labios jóvenes y palomitas,

la intuición de los misterios que vendrían. 

Recuerdo a  Hank y a los bebés.

¿Cómo podría recordarlo, si no juntos?

Entre torpes intentos de nuevos amantes

llegaron los bebés.

Y a medida que crecían, también lo hizo nuestro amor.


Dios, a Hank no pareció importarle

que mi cuerpo se volviese algo más grueso y ajado. 

Todavía lo amaba. Y lo tocaba. 

No nos importaba no ser hermosos. 

Y los niños me abrazaban mucho. 

¡Oh, Dios, estoy tan sola!


Dios, ¿por qué no criamos a los niños

para que fuesen bobos y afectuosos

y no solo dignos y correctos?

Cumplen sus obligaciones;

vienen en sus buenos coches, 

entran en mi habitación y me presentan sus respetos.

Charlan animados y recuerdan el pasado.

Pero no me tocan. 

Me llaman "mamá" o "madre"

o "abuela". 


Nunca Minnie. 

Mi madre me llamaba Minnie.

Lo mismo hacían mis amigos. 

Y Hank también me llamaba Minnie.

Pero ya se han ido.

Y Minnie también.

Aquí solo queda la abuela. 

¡Y Dios! ¡Está sola!


Minnie Remembers  de Donna Swanson


Este poema me conmueve precisamente por lo triste y nostálgico que es. El poema lo encontré por casualidad en un libro que tengo titulado El tacto del antropólogo británico Ashley Montagu. Es un libro muy interesante que habla de las relaciones humanas y de la importancia del contacto físico y el piel con piel entre las personas a lo largo de toda una vida. 

En el poema, una mujer anciana plasma sus sentimientos de soledad y nostalgia por el pasado. Parece que al llegar a la vejez , recordar el pasado es emocionante y a la vez, parece ser una sensación muy agridulce porque siempre se compara con la situación presente, y parece que lo que hubo anteriormente siempre fue mejor.

Y es que, como bien dijo en su día la escritora española  Ana María Matute, vivir es perder cosas. Es ir perdiendo cosas con el tiempo, aunque también se ganan, al final esas cosas, personas, momentos, también se pierden, porque nada es eterno. Y es eso mismo lo que le sucede a la mujer del poema, siente que ha ganado mucho en su vida con el amor de su familia, pero ahora, ya no queda casi nada, y se siente profundamente sola. 

Me despido con un último poema de Constantino Cavafis.


La vejez de mi cuerpo es una herida

de terrible puñal. No me resigno.

A ti acudo, Poesía, que conoces 


los mejores remedios que mitigan

el sufrimiento con las artes mágicas

de la palabra y de la fantasía. 


Me ha herido la vejez con su terrible

puñal. Ven en mi ayuda, Poesía, 

  y haz que me olvide de mi triste llaga,

aunque sea tan solo por un rato. 



Bibliografía

https://valencianoticias.com/el-muvim-proyecta-la-pelicula-%E2%80%98arrugas%E2%80%99-de-paco-roca/

http://www.xn--sociologainquieta-kvb.com/2022/05/vejez-y-sociologia-una-mirada-hacia-la.html

https://elenabarriga.wordpress.com/seminario-ii-reflexion-sobre-la-ancianidad/

 Roca, P. (2007) Arrugas.Astiberri

Montagu, A. (1971) El tacto.Paidós




martes, 20 de junio de 2023

Visitando a "Las Sinsombrero"

Una escapada cultureta.

 Se va a cumplir un año de la visita que hicimos mi prima y yo durante tres días de verano a la ciudad  de Madrid. Fue una excursión cultural exprés, por todos los rincones de la ciudad que quisimos visitar y la verdad es que nos lo pasamos muy bien. Íbamos solas: éramos libres de decidir qué hacer y a dónde ir, sin prisas, sin agobios y sin compromisos. 

 A ella lo que más le gustó fue pasear por el Parque del Retiro, y a mí imaginarme por un momento que estaba viajando por el pasado y visitando a mis queridas artistas de una época no tan lejana como parece. 

Mujeres inteligentes, sensibles y a la vez valientes que lucharon por hacer realidad su sueño: dedicarse a la pintura, a la escritura, a la poesía... Estoy hablando de Las Sinsombrero, o también conocidas como las mujeres ocultas de la Generación del 27. Artistas tristemente muy olvidadas durante años, pero que ahora, poco a poco editoriales, librerías y lectores las están volviendo a sacar a la luz para volver brillar. Si levantaran la cabeza, muchas de ellas estarían contentas, pero es una pena que se haya tardado tanto en leerlas, y lo que es peor, ni citarlas en  las clases de historia o literatura. 



Ya sabéis mi admiración hacia la escritora Elena Fortún, y ese viaje, en parte, se realizó con la idea de visitar todos aquellos lugares que frecuentó, o que aparecen en sus libros. Leyendo e investigando para poder escribir sobre este escritora para el  blog, descubrí a Las Sinsombrero, y desde ese momento no pude evitar seguir descubriendo más información y datos interesantes sobre ellas. Conocí a escritoras y poetas como por ejemplo a Concha Méndez, Ernestina de Champourcín; pintoras como Ángeles Santos, Maruja Mallo o Dhely Tejero y otras escritoras como Luisa Carnés o María de Lejárraga, entre otras de las que no he tenido el gusto de leerlas y saber mucho sobre ellas, pero ya lo haré y lo compartiré por aquí. 


¡Vamos al museo!

Visitamos el Museo Reina Sofía aprovechando que teníamos la entrada gratuita a partir de las 19:30 de la tarde, aunque después del desastre no lo recomiendo, porque no nos dio tiempo a verlo entero y estuvimos visitando las salas deprisa y corriendo. Menos mal que, al menos, nos dio tiempo a ver la sala que nos interesaba más, o, al menos, a mí. Quería ver en persona los cuadros de Ángeles Santos, sobre todo y de todas aquellas mujeres artistas. 


                                       

Título del cuadro: La cola interminable


La imagen que veréis a continuación, no es el cuadro original, es una lámina que compramos allí, pero , creo que se aprecia bien la obra. Es inmensa y muy etérea. Parece un sueño celestial, un viaje onírico con ángeles , hadas y marcianos. Representa, por lo que pude aprender la vida de la pintora, desde su más tierna infancia hasta su etapa más adulta, aunque se ha de decir que este cuadro lo pintó a los 18 años. ¡Menuda genio! 

La historia es un poco triste, porque después de hacerse conocida tras la exposición de estos cuadros, a finales de los años 20,  su familia decidió llevarla a un centro psiquiátrico, pues la descubrieron hablando sola. Después de esa mala experiencia, la pintora no volvió a hacer cuadros de este estilo, porque decía que le ponía triste acordarse de esa época. 



Un mundo de Ángeles Santos




La verbena de Maruja Mallo


Otro de los cuadros que le gustó a mi prima fue este que veis aquí  de Maruja Mallo, pintora vanguardista española que se la  ha llegado a comparar con Frida Khalo por su técnica artística. Este cuadro representa una feria, una fiesta tradicional de las de entonces con su alegría, sus colores y sus gigantes cabezones. En mi tierra, en fiestas también hay un pasacalles con gigantes y cabezones. Como en todas las fiestas supongo. 





La tertulia de Ángeles Santos



Este es otro de los cuadros que a mí más me gustaron, se ve un poco oscuro, pero se puede apreciar cuatros mujeres en diferentes posturas leyendo, charlando, fumando, todas con una mirada seria y penetrante. Me recuerda a las mujeres que se reunían en el famoso Lyceum Club de Madrid inaugurado por la pedagoga María de Maeztu. Mujeres burguesas, la mayoría, se reunían para charlar sobre política, adquirir cultura y hacer amigas. Aunque también era un espacio para todas las mujeres, pues organizaban talleres y cursos para ayudar a aquellas mujeres que lo necesitasen y lograr mayor independencia. 



                                 

Lyceum Club Femenino ( Chueca)






Librería Mujeres en la Plaza Mayor Madrid


En esta librería, que está en la Plaza Mayor, podéis encontrar una gran variedad de libros escritos por muchas de Las Sinsombrero. Yo llegué a completar mi colección de Elena Fortún gracias a esa escapada. 




Librería de segunda mano en Malasaña

Madrid tiene muchas librerías antiguas y de segunda mano con mucho encanto. 



Madrid es un lugar que  me encanta para visitar, tiene mucha oferta cultural y me parece una ciudad señorial. Al menos, lo que viene siendo el centro de la ciudad con sus parques, sus plazas y sus fuentes. No será la última vez que vaya, pero tendrá que ser en verano, cuando los madrileños huyan del calor hacia la costa, y yo cambie las vacaciones de sol y playa por algún que otro museo y calles con encanto e historia. Eso sí,  siempre y cuando una se lo pueda permitir.  :)


Esto ha sido todo por hoy, espero que os haya parecido entretenida la entrada y os dejo aquí abajo, por si os interesa, enlaces para consultar sobre Las Sinsombrero. ¡Gracias por leer!

 




Bibliografía interesante:

https://historia.nationalgeographic.com.es/a/las-sinsombrero-generacion-27-femenina_17019

https://www.rtve.es/play/videos/las-sinsombrero/



Imagen:

https://el-estudio.org/clases-complementarias/documental-las-sinsombrero






lunes, 26 de septiembre de 2022

Mila, la hermana pequeña de Celia.

 Tras haber leído Celia se casa y Patita y Mila, estudiantes, y haber conocido a Mila, la hermana más pequeña de la familia Gálvez, no he podido resistirme a saber más de esta niña pequeñaja e intrépida que protagoniza este libro infantil de aventuras por varias ciudades españolas que recorre sola y con un perro de acompañante llamado Piolín.


 Resulta que desde que comencé a leer los libros de Fortún, especialmente los de Celia, lo hice sin tener en cuenta el orden. Y sus libros realmente tienen un orden  cronológico de toda la familia Gálvez de Montalván. Comienza con la historia de Celia en Celia lo que dice, le continúa Celia en el colegio, después Celia novelista, Celia en el mundo y, por último, Celia y sus amigos. Para después seguir con la saga de la familia mediante la voz protagonista de Cuchifritín, el hermano de Celia, y después de Matonkikí, la prima de estos. 

Cuando estalla la guerra, Fortún continúa escribiendo y saca a la luz Celia madrecita, para después continuar con Celia en la revolución , que no saldría a la luz hasta 1987 y, acto seguido, estando la autora en el exilio argentino, escribe Celia institutriz en América, libro que nos hará partícipes de las aventuras y desventuras de Celia y su familia para adaptarse a un nuevo mundo y comenzar de cero en un país que separa todo un océano del suyo. 

Estando en el exilio Fortún escribirá El cuaderno de Celia, un libro que no forma parte del eje cronológico de la saga, pero que tiene un significado y un trasfondo muy potente. Encarnación Aragoneses ( Fortún) antes de su llegada a Buenos Aires, no se consideraba una persona católica practicante. Desde su infancia siempre tuvo muchos conflictos y cuestiones acerca de la religión debido, principalmente, a que la madre de esta, desde su infancia, había practicado un tipo de religión católica que no casaba con los valores que Encarnación consideraba necesarios para su vida y siempre anduvo buscando una espiritualidad que no encontraba en ninguna parte. Hasta que un día conoció a Inés Field, una mujer de una gran inteligencia y espiritualidad que influyó significativamente en la manera de ser y entender el mundo en el que vivía nuestra escritora.



 Y así fue como Encarnación ( Encarna para las amigas, Fortún para los lectores), acogió de nuevo la religión católica como modo de abrazar a aquel Dios que cuidaba de ella y a abrazarse a sí misma. Así fue como nació la idea de escribir un libro en el que, por un lado, abraza de nuevo la religión católica, de la mano de Inés y, por otro lado, intenta consagrarse con la censura franquista de aquellos años, que ya había censurado su libro de Celia en el colegio, por considerarlo de mala influencia para las niñas.


Madrid, 8 de enero de 1949.

Vuelvo a leer tu carta  y esas admirables palabras "Tú eres una creación de Dios, no una invención tuya..." son de una sabiduría que me traspasa de paz.- Le escribe Encarna a su amiga desde España tras haber vuelto del exilio y haber recibido la noticia del suicidio de su marido en Buenos Aires, mientras ella le esperaba en su casa de Madrid.

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Encarna o Elena Fortún, por aquellos años, además de escribir El cuaderno de Celia, y de publicar también El arte de contar cuentos a los niños, comenzó a escribir las andanzas de Mila, la hermana pequeña de Celia, porque esta primera, ya no es una cría, y, por tanto, según la autora,  su vida ya no le interesaría a los niños y niñas lectores. Para ello, decidió comenzar con Mila, la hermana pequeña de Celia, que primeramente se publicaría en el suplemento de la  revista SEMANA, pero como tuvo tanto éxito, enseguida se hizo en formato libro, y el editor de la casa Aguilar, donde Fortún siempre había publicado, le animó a la autora a continuar con las aventuras de Mila, y así fue como nació Mila, Piolín y el burro. 

Así lo deja claro en una entrevista que le hizo la periodista Josefina Carabias a Elena Fortún tras su llegada a España, concretamente a Madrid, donde llegó en primavera y permanecerá allí hasta diciembre, tras el comunicado del fallecimiento de su esposo.


FRAGMENTO DE LA ENTREVISTA 

Diario, 6/8/1948

Elena Fortún, la creadora de Celia, acaba de llegar de Buenos Aires y trae en su maleta dos nuevos personajes. Son estos: Mila, la hermana menor de Celia, y Piolín, su perro.

-Y... ¿va usted a tener el valor de "matar" a Celia, esa niña tan salada que es más popular que usted misma?

-No me hable usted a mí de matar a nadie, por Dios... y menos a esa criatura mía. pero... Hágase cargo. Celia ya es una mujer. Tiene más de veinte años y no es posible que sus cosas sigan haciendo gracia a los niños. Después de haberla hecho crecer, no puedo ahora volverla hacia  atrás. Los niños se llamarían a engaño.

Es verdad. Los niños creen tan ciegamente en la existencia de Celia, que hay que andar con mucho ojo con ellos. Y no solo con los niños...Hay muchos mayores también que leemos los libros de Elena Fortún, porque nos divierten y porque en ellos se descubre el maravilloso secreto del escribir sencillo y llano.

-Hay también personas adultas- continúa diciéndome  Elena Fortún-que creen en la existencia de Celia. Yo no podía creerlo; pero verá usted lo que me pasó hace poco en la peluquería. Estaba yo arreglándome la cabeza y , de pronto,  la joven que me atendía me preguntó muy seria: "¿Cuántos años tiene ya Celia, señora?" Yo, creyendo seguir una broma, respondí: "Más de veinte". "Ah... pues estará ya muy guapa", respondió la chica, "Y, dígame usted, "¿no se casa? ¿no tiene novio?". "El editor quiere que la casemos"- dije yo-  "Pero...no sé, no sé qué hacer".

La muchacha abandonó entonces las horquillas que me estaba poniendo en el pelo y me dijo que era un disparate querer casar a Celia a la fuerza, y que no lo conseguiríamos, porque una niña tan independiente no se dejaría manejar por nosotros. En fin, que me di cuenta de que aquella  chica no había pensado nunca  que Celia fuera yo misma y que me había tomado simplemente por su madrina. Arreglé la cosa diciéndola que Celia no se casaría más que con un hombre estupendo y que fuera de su gusto y tuve que prometerla que un día llevaría a la "niña" a aquel establecimiento para que le hicieran los bucles.

-Supongo que los niños de Buenos Aires serán ya también amiguitos de Celia...

-No crea. Intenté sacarla en los periódicos, pero me dijeron que los niños de allá no se interesarían por una criatura que hablaba de forma tan distinta a ellos. No me quedaban, pues, más que dos soluciones: o hacer que Celia dijese "mucama", "pollera", y "macanudo", "ché"... lo cual equivaldría a desnaturalizarla, a convertirla en gallega, ya que para el vulgo de la Argentina somos gallegos todos los españoles. Para mi asistenta, yo era "gallega de Madrid" , como otros son gallegos andaluces o gallegos vascos. Pero gallegos todos. En vista de eso, yo opté por dejar a mi Celia en España hablando  como había hablado toda la vida.

-Y esta Mila que usted va a sacar ahora, ¿cómo es?

-Pues ya le he dicho que es la hermana pequeña de Celia. Creo que es menos inteligente que la otra, y , desde luego, muy preguntona. Lo más simpático de ella es que quiere mucho a los animales y que me ha salido de una intrepidez que a mí misma me asusta. Voy a tener que atarla en corto.

-Observo, Elena, que habla usted lo mismo que la peluquera. ¡Cualquiera diría que se trata de hijas de carne y hueso!

-Es que nuestros hijos de papel a veces nos salen tan díscolos como los hijos de verdad. Usted no puede figurarse lo que yo he tenido que luchar con Celia algunas veces. Todos los que escriben saben muy bien de qué forma el autor se ve a veces esclavizado por sus personajes.

-¿Y cuándo sale el libro de Mila y Piolín?

-Esos dos tipos son unos desconocidos que no tienen derecho a libro todavía. Por el momento, van a probar fortuna en los periódicos, que es donde hacemos los escritores nuestras primeras armas.

Saldrán en SEMANA igual que Celia, en sus tiempos,  salió en Blanco y Negro. Veremos si corren la misma suerte.

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En esa entrevista Elena Fortún deja constancia de que está escribiendo Mil y Piolín  y, a la vez, está planteándose comenzar con Celia se casa que, finalmente,  no la comenzará hasta el año 1949, tras el fallecimiento de su marido y durante su estancia en New Jersey con su hijo. Dicha  novela que dará voz a Mila, también protagonizará el otro anteriormente citado, y el de Patita y Mila, el último de la colección. 




¿DE QUÉ VA MILA Y PIOLÍN?

Esta novela es de las más originales de la autora por varios motivos. El primero de ellos, se debe al cambio de protagonista, que pasa a ser la hermana más joven de la familia Gálvez, una niña que nace en Segovia, huérfana de madre tras el parto, que se ha criado con Celia y Valeriana, la criada de la familia, que ha vivido una época bastante complicada, primero con el estallido de la guerra civil, segundo con la marcha al exilio hacia Buenos Aires, donde se separará de Celia, porque esta tendrá que ponerse a trabajar para ayudar a la economía familiar, y tendrá que ser criada por su padre y Valeriana. 

Aún así, se le ve una niña bastante salada y feliz, como lo fue Celia, muy preguntona también,  como dejó claro Fortún en la entrevista de antes, pero un poco menos inteligente y que se mete en bastantes líos debido a su intrepidez y atrevimiento. 

La historia dará comienzo con la vuelta de la familia a España tras unos años en Argentina. La niña vuelve con sus tíos Rodrigo, el hermano de su padre, Lisson, la mujer de Rodrigo, además de Valeriana, la fiel criada de la familia y el perro al que llaman Piolín. En ningún momento se nos nombra a Celia, ni al padre, ni a los otros dos hermanos: Cuchi ( Cuchifritín) y Patita ( Teresina), que aparecieron en Celia institutriz en América . La pequeña Mila, al comienzo de la novela se pierde y a raíz de ese suceso irá viajando por diferentes lugares de España hasta llegar a la casa del pueblo de Segovia, donde se encuentra su familia, que la ha estado buscando y donde ella misma nació y se crio. Sin embargo, sí  que aparecen  otros personajes relacionados con la familia Gálvez de Montalbán como por ejemplo: doña Benita, la criada de la familia; a  tía Cecilia y sus primas en uno de los episodios más característicos donde encontraremos a Mila trabajando en un circo de titiriteros.

Otro de los aspectos más originales del libro es  su estilo didáctico, que mediante una historia de aventuras, en la que Mila, recorrerá, junto a su perro, algunas de las ciudades españolas como por ejemplo: Segovia, Galicia, Salamanca, Bilbao... Elena Fortún, aprovecha la ocasión para que algunos de los personajes que Mila se va encontrando por el camino, nos cuenten algún dato curioso e histórico de esa ciudad. Al parecer a la autora le gustaba mucho la historia y sentía un gran interés por la educación de los niños. Ella, que de joven llevaba a sus hijos a la ILE ( Institución Libre de Enseñanza), se vinculó de lleno a la manera de entender la educación para con los niños y niñas.

Y, como último dato sobre este libro es que, aunque a grandes rasgos tiene similitudes a sus otros libros, porque todos tienen ese humor tan característico de la autora, y a  la vez, un lado trágico, donde se nos muestra la otra cara de la sociedad, la pobreza, la miseria, la ignorancia y la malicia de una sociedad  que, tras la guerra, ha quedado marcada por el hambre y por el conflicto entre hermanos.





Con este libro que en su día estaba dividido en dos tomos, pero que en la actualidad la editorial Renacimiento recoge los treinta capítulos en un solo tomo, dará comienzo al protagonismo de Mila, una pequeña de siete años que, como su hermana Celia, en aquellos años felices anteriores a la guerra, se encuentra en la edad de la razón y mediante su lógica de niña y aplastante nos contará la vida de ella y la de su familia en esos años de posguerra española.

Al finalizar el libro y publicarlo Encarnación Aragoneses,  no estaba pasando por un momento personal agradable y esto se nota en algunos de los capítulos.

Referencias bibliográficas:

Fortún, E ( 1949) Mila y Piolín.  Renacimiento.


jueves, 8 de septiembre de 2022

Celia y Matilda, niñas lectoras y pensantes.

  

Hace unas semanas leí un libro infantil conocidísimo llamado Matilda, y la verdad es que me gustó. Tenía ganas de leerlo porque ya había oído mucho acerca de ese libro y de la niña que protagoniza la historia, además hay una película de los años 90 que creo haber visto hace tiempo. 

Escrito por el autor británico Roald Dahl en 1988, el libro nos muestra a una niña diferente que vive en un ambiente un poco hostil y que no le permiten ser como ella es y hacer lo que ella realmente desea, que no es otra cosa que leer tranquilamente y aprender algo nuevo cada día. 




Al haber leído la mayoría de los libros de Celia de Elena Fortún y leer acerca del libro de Dahl, no pude evitar relacionar a Matilda con Celia, porque ambas niñas a pesar de la edad y del contexto histórico en el que se encuentran tienen algo en común. Y esto no es nada más y nada menos que el amor por los libros, las historias y  la emoción que sienten al leer.



Por tanto, los libros de  Celia en el colegio y Matilda tienen dos cosas en común. La primera, es que ambas historias suceden la mayor parte del tiempo en un colegio. El colegio de Celia es un internado de carácter religioso, pero el de Matilda es una escuela privada. En el internado de Celia, solamente acuden niñas de su misma condición social, y en el de Matilda acuden chicos y chicas.  




Celia tiene unos siete u ocho años y Matilda todavía no ha cumplido los 5 años,  es una niña superdotada, sabe leer y es una calculadora humana. Tanto Celia como Matilda, son niñas diferentes a los demás porque a las dos les gusta mucho la lectura y en varias ocasiones son vapuleadas y maltratadas por las personas mayores.  Otro de los aspectos que comparten estos dos libros es que son escritos por personas que aman a los niños, los comprenden y saben la importancia que puede llegar a tener la literatura desde la más tierna infancia. 

La autora de Celia que había perdido a su segundo hijo con tan solo diez años a causa de una enfermedad en 1920, empezó a escribir por y para los niños diez años después,  lo que le sirvió como una manera de superar su  duelo, motivada por querer emanciparse económicamente de su marido. 

Por otro lado, Dahl comenzó la escritura por los años 40, pero no fue hasta la década de los 60 cuando se interesó por el mundo de la narrativa infantil y juvenil. El motivo, posiblemente, se debe a su paternidad de cuatro niños que le reclamaban cuentos e historias que, más adelante, los convertiría en novelas. Por desgracia, también sufrió la pérdida de uno de sus hijos.

Me gustaría pensar que de algún modo u otro la literatura, o en este caso más concreto la escritura, les salvó la vida en más de una ocasión a estos dos autores, tan ajenos el uno de la otra de sus respectivas existencias, por una cuestión de tiempo y espacio, parece que uno de los motivos por el que se lanzaron de lleno a escribir, fue precisamente para poder resistir la vida tan dura que puede resultar a veces. 

Y es que, el ser humano no podría vivir sin la existencia de libros; sin la existencia de palabras que sedientos de expresión somos impulsados hacia un nuevo universo de pensamientos, ideas y conversaciones completamente nuevas de nuestro imaginario y de nuestro pequeño mundo. Al leer, y al escribir, vivimos otras muchas vidas, y por tanto, enriquecemos nuestro mundo interior y el de los demás.


Roald Dahl



Fortún


Y ahora vamos a centrarnos en Matilda del escritor británico Roald Dahl. En esta novela nos vamos a encontrar a varios personajes muy diversos como: el señor y la señora Wormwood, los padres de la protagonista que no saben apreciar a su hija como merece, la señorita Honey, la maestra joven y delicada de le escuela a la que acude Matilda, la señorita Trunchbulll, una cruel y despiadada directora de la escuela que disfruta maltratando a los alumnos. Y, por último,  la protagonista, Matilda, una niña de casi cinco años que ha aprendido sola a leer y que disfruta leyendo novelas de Charles Dickens entre otros clásicos de la literatura universal. 

Con todos estos personajes, el autor va a criticar aspectos como la ignorancia, el conformismo absoluto, la falta de interés hacia el conocimiento, y la falta de honradez y honestidad que representan los personajes de la señora Trunchbull, y los padres de Matilda.




Señora Wormwood

Papel: madre de Matilda, aunque no se hace mucho cargo de su hija.
Profesión: ama de casa y asidua jugadora del casino
Pasatiempo favorito: ver programas de televisión




Señor Wormwood

Papel: padre de Matilda
Profesión: mecánico, vendedor de coches o mejor dicho timador.
Pasatiempo favorito: ver la televisión y engañar al cliente.

ATENCIÓN A LA CONVERSACIÓN CON SU ILUSTRADO  PADRE


-Papá-dijo-¿no podrías comprarme algún libro?
-¿Un libro?-preguntó él-.¿Para qué quieres un maldito libro?
-Para leer, papá.
-¿Qué demonios tiene de malo la televisión? ¡Hemos comprado un precioso televisor de doce pulgadas y ahora vienes pidiendo un libro! Te estás echando a perder, hija...

...



Señora Trunchbull

Papel: directora de la escuela
Profesión: antigua atleta profesional
Pasatiempo favorito: coger a los niños de las orejas o  de los pelos , lanzarlos  por la ventana y  burlarse de ellos.




Señorita Honey

Papel: profesora buena y dulce  de la escuela
Profesión: maestra
Pasatiempo favorito: se desconoce, pero es la única de los adultos que adora a Matilda.





Compañeros de clase de Matilda:
Nigel
Lavender
Bruce Bogtrotter

Son algunos de los niños que protagonizan junto a la señora Trunchbull los capítulos más cómicos y un tanto bizarros.


La única diferencia que he podido observar leyendo Matilda y Celia, es que el primero contiene elementos un tanto fantásticos. Por ejemplo: Matilda parece ser que tiene superpoderes de telequinesis lo que le permite  mover cosas con la mirada poniendo mucha energía y atención. Otro aspecto a destacar es que a los personajes les suceden cosas que, en la vida real si les sucediera, sería difícil que siguieran con vida, como cuando los niños son lanzados por la ventana de los pelos por la señora Trunchbull.  
Otra diferencia que he notado y que he echado en falta de los libros de Celia, es que el narrador es  el propio Dahl, que hace de narrador interno, el  que conoce bien toda la historia y nos presenta a los personajes según cómo los percibe él. En cambio, en Celia, es la niña y la joven la que nos va contando la historia de su infancia y su familia, y  sus ocurrencias lo que hace, desde mi punto de vista,  que tenga mucho más encanto el libro y los niños puedan meterse más de lleno en la historia.


Dejando a un lado la historia de Matilda y de toda la crítica que refleja  hacia la sociedad actual, que valora más una pantalla de televisor que un libro, me gustaría compartir otra pequeña reflexión. Y, es que, no hace  mucho, estando en la escuela de prácticas como maestra en un aula de niños/as de cuatro y cinco años, pude contemplar una de las estampas más bonitas ( para mí) en el aula. 
Un niño de cuatro años, que tenía fama de ser un poco rebelde, ( personalmente me parecía muy noble y sensible) sentía, como muchos otros niños, una atracción especial por los cuentos que había en la clase. No eran muchos y estaban estropeados y  aún así a los niños les atraía y se acercaban a  aquel rincón a hojear y a contemplar las ilustraciones. Bueno, pues en esa ocasión, en la que se suponía que todos los niños de la clase debían estar escuchando a la maestra de inglés, que estaba haciendo algo que ni recuerdo ( no sería muy trascendente), ese niño se escabulló entre la multitud y se escondió en aquel rincón de libros, cogió uno y comenzó a leerlo
La maestra no sé si lo vio, pero yo no estaba dispuesta a interrumpir un precioso momento, el de ese niño que, en una ocasión me dijo que en su casa no había cuentos, y no pude contenerme de la emoción.

 La emoción que para mí supuso ver aquella escena tan absolutamente bella y que muy pocos mayores comprenden lo trascendental que puede resultar para los niños, para sus hijos, y para nuestros alumnos y alumnas, me ha llevado hasta este blog que me permite hablar de literatura infantil y a compartir libros interesantes para pequeños y adultos con el fin de que todos podamos disfrutar del maravilloso mundo de las letras y de las historias, y para seguir emocionando a ese niña/o que todos llevamos dentro.



 Para finalizar, querría decir que tras haber leído un poco más de literatura infantil de mano de dos grandes como lo fueron Fortún en su tiempo y Dahl en el suyo, parece ser que uno de los requisitos para poder ganarse la vida escribiendo para niños es no dejar del todo el niño/a que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro, para poder así, empatizar con el espíritu de la infancia. No se trata de puerilizar situaciones, sino ponerse en el lugar de ellos, interesarse por sus inquietudes, preocupaciones y deseos. En definitiva tenerles en cuenta no como niños solo, sino como personas  con criterio propio, con opiniones igual de válidas que las nuestras,  y con autonomía, que forman parte también de un mundo en el cual a veces los adultos nos adueñamos sin ningún derecho de él.




Referencias bibliográficas:

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/dahl_roald.htm
Dahl, R ( 1988) Matilda. Santillana.
Fortún, E ( 1934) Celia en el colegio. Renacimiento



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