Mi primera experiencia como maestra de infantil.
El año 2025 empezó a cambiarme la vida por muchas razones, pero este 2026 he de decir que está siendo a día de hoy, un muy buen año y estoy demasiado agradecida a la vida y a mi familia, que son en especial las personas que más me han acompañado en todo este tiempo.
En marzo, casi con la llegada de la primavera y sin esperarlo, me llamaron para trabajar como maestra de infantil en una escuela pública de pueblo, lo que me ha ayudado a consolidar en la bolsa de interinos y me anima a seguir con estas oposiciones.
Fue una situación inesperada, ya que estaba realizando unas prácticas en otro centro, y me costó asimilar que por fin lo que tanto había querido iba a ser real.
Me encontraba nerviosa, con ganas de llorar un poco para aliviar la emoción inicial de sorpresa y de curiosidad por el centro donde iba a trabajar y el tiempo que iba a estar. Y tras dos semanas, todavía siento un poco de incredulidad, pero ahí están mis primeros alumnos de 5 años de edad siendo maestra, y eso es algo especial para ellos, porque soy una seño nueva ( y una chiquilla según uno de mis niños), pero sobre todo para mí.
Todavía siento que tengo mucho que aprender y mejorar, y supongo que no solo el tiempo y la práctica te ayudan a generar bagaje y confianza, también la formación, ya sea mediante lecturas, conferencias, confidencias entre compañeras del gremio...
Ahora recuerdo, como si de un sueño no muy lejano se tratara, que en el 2025 por estas mismas fechas, comencé a trabajar de lunes a viernes en una guardería con pequeños de 2 años y los fines de semanas en hostelería, porque no quería quedarme sin trabajo y todavía no sabía si las oposiciones que había aprobado me iban a servir para algo.Por aquel entonces, me sentía insegura de mi misma y me afectó a la autoestima cuando me enfrenté a un despido por motivos ajenos a mi práctica laboral.
A pesar de ello, recuerdo que por esas fechas coincidí con la maestra Mari Carmen Díez Navarro, una mujer entrañable con la que pude compartir unas palabras e inquietudes sobre la educación de nuestros niños/as, en la presentación de su último libro, Contigo aprendí, la cual quedó reflejada en otra entrada de este blog.¡Y quién me iba a decir a mí que justo un año después me hallaría en una clase con mis alumnos de infantil compartiendo el día a día, palabras, juegos, canciones, almuerzos, lágrimas y abrazos!
Tan solo espero que su consejo no se me vaya de las manos por la inseguridad o la sobrecarga mental que supone comenzar a trabajar en esta profesión:
Las dos semanas trabajando están siendo una experiencia intensa por diversos motivos, entre ellos, porque el colegio está un poco lejos de mi casa, no obstante, obviando las distancias, tengo muy buenas compañeras de trabajo que me ayudan en todo lo posible y unos alumnos con los que estoy aprendiendo mucho sobre el oficio de maestra y la importancia de la paciencia al tratarse de un grupo de 5 años con mayor interés por la vida, el juego compartido, la palabra y el movimiento.
Lo que más destaco de estas dos semanas siendo maestra de pueblo, es el ambiente más familiar, así como la ilusión que desarrollas cuando te acuerdas de tus niños y decides llevarte al aula eso que tanto quieres compartir con todos, ya sea un cuento, una anécdota, una foto de un animal que sabes que les va a sorprender o una nueva canción o actividad para hacer con ellos.
Por último, quería mencionar esa intimidad única que se va creando poco a poco con cada niño, compartiendo momentos más individuales con ellos, ya sea dialogando, escuchando algo que desean compartir contigo, enseñándoles a solas a recortar, a escribir la fecha en la pizarra o paseando por el patio.
Se trata de un nuevo comienzo que espero saber responder y estar a la altura que merecen las personas con las que voy a trabajar, en especial los niños/as de educación infantil.
Gracias por leer.
Un abrazo.
Referencias:
Díez,Mº.C.(2025).Contigo aprendí.Ediciones de la torre.
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