miércoles, 13 de mayo de 2026

Reseña literaria: El despertar de la señorita Prim

 La belleza no es un qué,sino un  quién.

 

Hola lectores, bienvenidos de nuevo al blog. En la entrada de hoy vengo a recomendaros una lectura que llevaba tiempo curioseando, pero que por diferentes motivos, no terminaba de convencerme para comprarla y leerla. No obstante, el otro día se interpuso en mi camino y comencé a leerla con mucho gusto y, para colmo,  me encontré con una novela de las que  a mí me gustan. 

Se trata de una novela sencilla,pero fina, delicada, con un buen uso del lenguaje y con una historia con muy buen gusto, que nos hace reflexionar sin resultar demasiado complicada para los lectores de hoy en día, que parece que queremos consumir libros en vez de leerlos detalladamente con calma y tiempo, lo que a muchos nos hace falta. 

 




La autora es la periodista Natalia Sanmartín Fenollera



 Es mi segunda relectura y  lo que más destaco del libro son los sentimientos, valores, pensamientos y reflexiones que comparten los personajes con nosotros, los lectores, y nos enseñan a contemplar la vida de otra manera, de la verdadera manera. La sociedad en la que vivimos inmersos nos impulsa a vivir de manera rápida y superficial, sin un sentido ni dirección. No se valora la belleza, la  buena educación, la feminidad en su esencia y la masculinidad integrada, tampoco está bien visto que haya personas con fe religiosa, que miran la vida con profundidad, con asombro y con esperanza, con esperanza y confianza en las personas de a pie, las que tenemos más cerca, tampoco se ve con buenos ojos el matrimonio y todo lo que conlleva, ni a la familia, ni el deseo de querer vivir todo esto algún día. 
 
Hoy en día pretenden empoderarte aislándote de lo esencial: el amor. El amor en todo su esplendor y facetas. El amor romántico, el amor consolidado de una pareja, de un matrimonio, el amor a los valores, a la familia, a los niños, al saber y al conocimiento. Hoy día te dicen que eres una persona empoderada con sucedáneos que te hacen la vida más agradable y cómoda, pero que poco a poco te alejan de lo que es un ser humano con alma, con corazón, con aspiraciones más allá de cubrir las necesidades más primitivas, con necesidad de trascender y de dotar de sentido su vida.
 
Eso es lo que le pasa al principio a nuestra protagonista,Prudencia Prim, después de una época complicada en la gran ciudad, harta del ruido, del estrés y de su jefe, decide dar un giro a su vida yendo a trabajar como bibliotecaria en un pequeño pueblo, San Ireneo de Arnois, peculiar y con encanto, en el que, irá a conocer a hombres y mujeres, vecinos, amigos, jefe, que le harán replantearse muchos aspectos de su manera de vivir,  de entender la vida en todas sus facetas. Es una comunidad de vecinos alejados del mundo moderno con valores y estilos de vida supuestamente desfasados, pues su economía es distributista.
 
 El distributismo  es una teoría económica y social que surgió a principios del siglo XX en Inglaterra por autores cristianos ingleses como Chesterton y Belloc, como reacción contraria al capitalismo emergente y como alternativa al socialismo, ya que para ellos, ambas corrientes van unidas de la mano y hacen un gran mal en la sociedad y en las personas.El distributismo, cuyo origen se basa en la doctrina social de la iglesia católica, pretende que cada individuo sea propietario de algo: de un negocio, de unas tierras, ( en aquel entonces),  que no dependa para todo del Estado, y que la economía familiar de los ciudadanos no se concentre en pocas manos de los grandes propietarios, como sucede con el capitalismo. Asimismo, no está en contra del todo del Estado, pero aboga porque este cuide y se asegure de que a ningún ciudadano le falte cubrir sus necesidades básicas ( una educación y sanidad de calidad) y de ayudar y echar una mano cuando la economía familiar ande de capa caída, pero no trata de mantener al ras de la pobreza a los ciudadanos con tal de tener el control social, como sí hace el socialismo-comunismo.  Juan Manuel de Prada, otro autor a favor del distributismo nos dice: Cuanto más se reparta la propiedad , más libertad económica habrá; y esa libertad traerá consigo mayor libertad política, pues a los hombres no los hace libres el voto, sino el sentido de pertenencia y arraigo , el compromiso y los vínculos fuertes. Y para eso, como nos enseñaba Saint-Exupéry, el hombre necesita que la rosa que cultiva sea suya. 
 
 
En los alrededores de San Ireneo de Arnois no existían industrias, grandes empresas u oficinas.Todos los establecimientos vendían productos de gran calidad elaborados artesanalmente en diminutas granjas y talleres. (...) Una tranquila y pacífica comunidad de propietarios, de eso se trataba.
 
Hoy en día para vivir de forma tranquila y sencilla hay que refugiarse en una pequeña comunidad, en una aldea, en un pueblecito adonde no lleguen el estruendo y la hostilidad de esas urbes desmesuradas. 
 
El estilo de vida actual desgasta a las mujeres, desnaturaliza a las familias y pulveriza la capacidad  de reflexión humana. (...) Quieren proteger a sus hijos del influjo del mundo, volver a la pureza de las costumbres.  
 
 
 
 
Otro detalle de la historia a destacar, es que se trata de una novela sobre libros. Nos cita numerosos autores y nos subraya el placer de la lectura y la necesidad de ésta en los momentos más delicados de nuestras vidas, ya que en numerosas ocasiones, yo también he acudido a los libros como un refugio, como un lugar en el que parar, reflexionar para después poder continuar.  
 
Prudencia Prim y sus nuevas vecinas y amigas tomando el té como habitualmente se hace en ese lugar tan encantsdor comienzan a hablar de la literatura y de la educación de las niñas de la casa y en especial de una novela de May Alcott, Mujercitas, y dice lo siguiente: 
 
Se trata de belleza, de delicadeza, de seguridad.Cuando se hagan mayores y la vida las golpee, siempre podrán volver la vista atrás y refugiarse unas horas en esa vieja historia sentimental. Llegarán a casa cansadas del trabajo,agobiadas por el tráfico, doloridas por la tensión y los problemas y allí, en el fondo de sus cerebros encontrarán una puerta que les permitirá trasladarse al viejo salón de Orchard House, con su trascendentalismo, su piano, su alegre chimenea y el árbol de Navidad. 
 
 
 

 
 
 
 
 También se vuelca en hallar sentido en los pequeños gestos y actos cotidianos, esos que parece que hay que huir de ellos y en especial cuando nos encontramos en una relación de pareja, en un matrimonio consolidado, parece que asusta o abruma tanta grandeza: 
 
 ¿Ha visto alguna vez las flores que crecen en la estepa rusa? Pues debería hacerlo. La estepa calmuca, cerca de Stalingrado, es un lugar triste, árido y monótono. Si viaja usted allí en invierno resulta desolador para el alma. Pero pruebe a llegar allí en primavera y verá lo que encuentra.
 
La rutina es como la estepa; no es ningún monstruo, es un alimento.Si logra usted hacer que algo crezca allí,puede estar segura de que ese algo será fuerte y verdadero. Son las pequeñas cosas de cada día de las que hablábamos antes.- Haciendo referencia a la rutina en en las relaciones de pareja.  
 
 

 
 
 
 
Y por último, en relación con el despertar  de la señorita Prim,o cuando despertamos nosotros, sucede lo siguiente: 
 
Había abandonado el esfuerzo por alcanzar por sí misma la virtud perfecta. Había descubierto qué agotador puede ser ese esfuerzo, qué inhumano y erróneo resultaba vivir esclavizada por aquel esfuerzo. Ahora que conocía su abrumadora imperfección, ahora que era consciente de su fragilidad y de su contingencia, ya no llevaba sobre los hombros el pesado lastre del martillo y del cincel.  
 
 No es que se hubiese rendido a la imperfección ni que se hubiese acostumbrado a ella,pero ya no soportaba la carga en soledad, ya no arrastraba el yugo con sus fuerzas,ya no se sorprendía al descubrirse a sí misma en un mal paso. Sabía también que todo aquello no duraría, que tras esa dulzura llegarían los pozos, las grutas, los túneles y los desfiladeros.Pero por el momento, sólo recibía regalos y, de momento, se limitaba a aprender a aceptarlos.
 
(...)
 
También estaba lo del aire. La señorita Prim ahora necesitaba aire. Necesitaba sentirlo en la cara al caminar, necesitaba olerlo y respirarlo. A veces se descubría pensando en cuánto tiempo había vivido sin necesidad de aire. En las mañanas de invierno en la ciudad, salía de casa abrigada hasta las cejas, caminaba rápidamente hasta el metro, bajaba las escaleras entre decenas de personas y se metía a empujones en el vagón. Al salir del metro, volvía a subir las escaleras entre una multitud , corría hasta llegar al portal de su oficina y allí pasaba el largo día. 
 
¿En qué momento de su vida había olvidado la existencia del aire? Caminar sin tener que correr, un placer tan sencillo como pasear sin prisa,deambular, vagabundear, incluso curiosear.¿Cuándo algo tan sencillo y tan humilde se había convertido en un lujo?  
 
 
 

 
 
 
 
Desde el punto de vista de los que la hemos leído, caemos en la cuenta de que se trata de una lectura necesaria. Quizá sea incómoda en algunos casos, pero son las lecturas que nos golpean y que nos hacen abrir los ojos las que  marcan un antes y un después en nuestras vidas. 
 
 
 
 
 
 
 
 
Referencias: 
 
Sanmartín,N.(2013).El despertar de la señorita Prim. Grupo Planeta 
 
Blanco-Traba,I.(2020).El distributismo:Una alternativa social y económica al capitalismo y al socialismo.Ediciones Complutense
 
de Prada,J.M.(2021).Una enmienda a la totalidad.Homo Legens 
 

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