Reseña de la novela de John Steinbeck.
Los mejores proyectos de ratones y hombres fracasan a menudo y no nos dejan, sino, dolor y pena en vez de la alegría prometida. (Robert Burns)
Bienvenidos de nuevo al blog. Tras unos meses de descanso, volvemos a la rutina, también bonita, y con las reseñas de libros, que hace mucho que no subo ninguna. Hace unas semanas me apunté a un club de lectura sobre esta novela: De ratones y hombres, literatura norteamericana de los años 30 del siglo XX. De este autor ya había leído otra novelita breve titulada La perla, una historia muy bonita y triste, como esta de la que os vengo a hablar.
Se trata de una historia realista, sobre la dura vida de los trabajadores del campo y rancho en el sur de los Estados Unidos. Hombres, cuyas vidas están marcadas por la soledad, la pobreza, la violencia y la desesperanza por lograr alcanzar un futuro mejor. Es decir, tener un hogar, una esposa con la que construir una familia y un puñado de tierra para ellos mismos. Trabajan día tras día para conseguir un mísero salario con el que pueden aspirar a gastarlo en el juego, la bebida o la compra de compañía femenina, sin calor humano.
Así se ve reflejado en varios diálogos de la novela, cuyas características la convierten en una obra teatral y trágica, de principio a fin.
-Los hombres como nosotros, que trabajan en los ranchos, son los tipos más solitarios del mundo. No tienen familia.No son de ningún lugar.Llegan a un rancho y trabajan hasta que tienen un poco de dinero , y después van a la ciudad y malgastan su dinero, y no les queda más remedio que ir a molerse los huesos en otro rancho. No tienen nada que esperar del futuro.
No obstante, también se puede percibir un halo de esperanza y un canto a la amistad, frente a la adversidad tan dura en la que se hallaban los hombres jornaleros de la Gran Depresión americana de los años 30, en fragmentos como el siguiente:
-Con nosotros no pasa así.Tenemos un porvenir.Tenemos a alguien con quien hablar, alguien que piensa en nosotros.No tenemos que sentarnos en un café malgastando el dinero sólo porque no hay otro lugar adonde ir. Si esos otros tipos caen en la cárcel, pueden pudrirse allí porque a nadie le importa. Pero nosotros, no.
Los protagonistas de esta historia son George y Lennie, dos amigos que se acompañan mutuamente. George es inteligente y protege al grandullón de Lennie, que tiene una discapacidad mental desconocida en la novela, pero cuyas características principales, les crearán problemas a lo largo de sus vidas errantes.
Al principio de la novela me costó un poco conectar, pero al poco, me enganché tras un desenlace importante que será el inicio del impactante final de la historia. Se trata de una novela breve con la que se aprende a empatizar con los más desafortunados y con los tristes solitarios.
El significado de la novela podría ser una crítica hacia el fracaso del sueño americano de los Estados Unidos, frente a los anhelos humanos de poseer una propiedad con la que poder vivir libremente y tener un hogar, que América vendió como un sueño posible de alcanzar si uno mismo trabaja incansablemente hasta conseguir esa libertad individualista que tanto vendía, y todavía hace.
Asimismo, como dato interesante, el propio autor se basó en un poema del escocés Robert Burns, titulado: A un ratón,al deshacerle el nido con un arado, cuya leyenda cuenta que el poeta estaba trabajando en su campo junto a su hermano cuando se dio cuenta de que había deshecho el nido de un ratoncito y pensó en la propia fragilidad de cada ser vivo, sobre todo en el posible fatal desenlace de las vidas humanas. Vidas que imaginamos, planificamos y soñamos con un porvenir esperanzador, pero cuyas vicisitudes de la propia vida y circunstancias, no siempre acompañan. Esta vinculación guarda una estrecha relación con el naturalismo y el determinismo, corrientes filosóficas de la 2º mitad del siglo XIX, que reflejan en las obras literarias cómo el impacto del entorno en el que se halla inmerso un individuo y su propia herencia genética, determinan irremediablemente el destino de su vida.
Los personajes sueñan, a pesar de sus miserables, vidas por encontrar y conseguir un futuro mejor, comprar un terrenito, tener una granja, es decir, poseer una propiedad privada, de la que el sueño americano tanto hablaba, pero esto no tiene por qué ser así, y de hecho, era muy difícil conseguirlo:
-He visto más de cien hombres venir por los caminos a trabajar a los ranchos, con sus hatillos de ropa al hombro, y esa misma idea en la cabeza.Cientos de ellos. Llegan y trabajan y se van;y cada uno de ellos tiene un terrenito en la cabeza.Y ni uno solo de esos condenados lo ha logrado jamás.
John Steinbeck, el autor de otras novelas conocidas como Las uvas de la ira o Al este del Edén, fue un hombre muy involucrado con la justicia social, desde niño, un hombre sensible ante los problemas de la gente corriente y con dificultades ,y eso se refleja claramente en esta novela, al igual que en La perla, y las otras dos mencionadas anteriormente. Este escritor trabajó durante una época como jornalero por lo que supo escribir acerca de ello, y empatizó de primera mano con estas humildes personas.
De ratones y hombres es una novela que nos habla de valores como la amistad, la compasión, la exclusión de los más desfavorecidos, de la discapacidad, y realiza una crítica hacia el fracaso del sueño americano de libertad, autosuficiencia, independencia y nuevas oportunidades, cuando esto era una quimera, una mentira. Pues Lennie, el bueno y grandullón con discapacidad mental, encarna en la novela esa imposible relación entre los sueños de grandeza de los EEUU y la falta de oportunidades de las personas que no eran aptas para ese medio y entorno tan hostil. Tanto Lennie como George sueñan con conseguir algún día un hogar en el cual vivir y trabajar para ellos mismos, asimismo, Lennie, es como un niño que adora a los animales suaves y blanditos, a los que desea abrazar a toda costa hasta aplastarlos sin darse cuenta de ello, por su fuerza incontrolable. Esto representaría la hostilidad incontrolable del sistema en el cual se hallaban inmersos y del cual era difícil de salir, a pesar de sus anhelos de poseer una propiedad para ellos con la que autoabastecerse y no depender ni ser explotados por otros.
Quizá tenga razón Saint- Exupéry en su novelita El principito, cuando dice: Es el tiempo que le dedicaste a tu rosa, lo que la hace tan importante. Eres responsable de tu rosa. Es decir, que lo que nos llena como seres humanos es el darnos a una causa y a los otros, también lo defiende la logoterapia, del famoso doctor Victor Frankl, en su obra El hombre en busca de sentido. Eso es lo que nos hace humanos, lo que nos mantiene en pie y lo que hace que nuestras vidas cobren un sentido.Cultivar nuestra propia rosa, nuestro terrenito, nuestra casita y nuestra gente, pero ni eso, a día de hoy, es fácil de lograr, al menos que nos mantengamos unidos y no vivamos nuestras vidas de manera tan individualista, un valor muy extendido desde entonces hasta ahora en nuestra sociedad.
Seguiré leyendo a este autor.
Espero que os haya resultado interesante la reseña y que vayáis a leer el libro.
Gracias por leer y por quedaros. 💚
Referencias bibliográficas:
https://es.wikipedia.org/wiki/De_ratones_y_hombres
https://www.cumbresclasicas.com
https://www.zendalibros.com/de-ratones-y-hombres-de-john-steinbeck-y-rebecca-dautremer/
https://alternativaseconomicas.coop/1929-la-gran-depresion
Steinbeck,J.(1937).De ratones y hombres. Edhasa
De Saint-Exupéry.(`1943).El Principito. Duomo ediciones
Frankl,V.(1946).El hombre en busca de sentido.Herder
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