martes, 18 de marzo de 2025

¿Hemos de "trabajar" las emociones en educación infantil? Os comparto mi relfexión.

 Las emociones se viven, no se trabajan ni se aprenden. 

Hace un mes me llamaron de una guardería ( que no una escuela infantil) para cubrir una baja. Estuve muy poquito tiempo disfrutando de los niños de 2 años, pero fue una experiencia positiva porque aprendí mucho con ellos y pude leerles un cuento que os voy a presentar ahora: Vaya rabieta.

 Como sabréis, los que sois asiduos visitantes de librerías, centros comerciales o, sois padres o docentes, últimamente sale mucha porquería editorial con la finalidad de vender porque está de moda.La moda, o al menos, una de ellas, es el tema de las emociones y cada vez hay más libros infantiles relacionados con estas, incluso programas educativos para "trabajarlas", lo cual me parece aún más absurdo. ¿Desde cuándo la escuela permite que el consumismo mercantilista y las políticas de turno se incorporen en su quehacer educativo? Ingenua de mí cuando me metí a estudiar la carrera y las oposiciones.

 La vida es preciosa, pero el mundo está corrompido, y desde mi más humilde opinión, la educación lo que debe hacer es contribuir a paliar los males de este mundo, que hay unos cuantos. Por lo tanto, me parece ridículo que cada vez haya más personal docente y padres que se preocupen por nimiedades intrascendentes, y compren programas y libros como el Monstruo de los colores como otros.

He aquí el cuento infantil que os he comentado al principio, Vaya rabieta de la editorial Corimbo.Se trata de un cuento que me parece sencillo, directo, divertido, sorprendente y que les encanta a los niños, sin mencionar ni una sola emoción, tan solo mediante las ilustraciones hechas a lápiz y acuarela.

 


 

 Estando en la guardería lo leía una y otra vez antes de la hora del comedor y recuerdo sus caras y el silencio absoluto de expectación. No sé si se llegarán a acordarse de mí o de la historia, pero yo de ellos y de lo mucho que disfrutamos juntos leyendo esta maravilla sí. Porque, al fin de cuentas, un buen libro no es bueno por el contenido que trabaja, ya sean valores de cuidado hacia el medio ambiente, el feminismo tan de moda o,  las emociones, si no, la calidad de la ilustración, un texto cuidado y una historia que interese a los niños pequeños. Para ello hay que tener muy en cuenta su edad y el momento vital que están viviendo.

 Muchas veces los docentes y el mercado pretenden que los más pequeños aprendan siempre algo en cada una de las actividades o acciones que realizan, pero muchas de esas actividades, a veces son incluso más trascendentes para ellos y para la vida. Algunas de ellas, pueden pasar hasta desapercibidas porque forman parte de la vida cotidiana, pero no por ello son menos importantes.Ya sea jugar a disfrazarse, leer o echarle un ojo a algún cuento, bailar, mirar por la ventana, hablar con los amiguitos y darle un beso o un abrazo a un amigo que esté disgustado.



 Cuando mis hijos lean un cuento o se lo lea yo, quiero que disfruten de la lectura, que pasen un buen rato conmigo o a solas, me da igual,  y que encuentren otras formas más de adecuadas y cercanas a la esencia de ser niños, que es jugar y vivir su infancia como realmente ha de ser. Sin prisas, sin agobios, sin programas y sin juguetes y cuentos mercantilistas. Porque cada vez más les cuesta disfrutar de las pequeñas cosas, no quieren aburrirse, necesitan siempre acción y estimulación , y la culpa de esto la tiene quien le dejó por primera vez una pantalla, pero sobre todo, el mercado y la política que incorpora las pantallas y modas en las escuelas. No hay derecho y los que trabajamos para la infancia no podemos callar y hacer como si nada. Nos están robando la infancia. 




Bibliografía:

d´Allancé, M,.( 2001). Vaya rabieta:Corimbo

 







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